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El matón y la gitana

2012 junio 9
por Ignacio Tylko

Por lo general los polacos no se andan con chiquitas. Dan un poco de miedo cuando cantan y vociferan, aunque lo extraño del idioma también ayuda a que la impresión sea mayor. ¿Ver a riadas de hinchas españoles camino o a la salida de un estadio también impone respeto? Y si son ultras, ya no digamos. Pero ese tranvía lleno de cascos de cerveza, apestando a alcohol, y esos gritos contra los rusos, asustan a cualquiera. Y eso que Grecia les había empatado y que su archirrival goleó a los checos en la jornada inaugural. ¡¡¡Qué nacionalismo a ultranza!!!¡¡¡Qué manera de beber!!! Si les entras bien y con educación, resultan corteses, serviciales, amables y hasta cariñosos. Pero como te vean un cuerpo extraño, con ciertos aires de superioridad o exigente más de la cuenta, mucho ojo.
Este mediodía, fui testigo de una escena desagradable. Tres de la tarde en un pub irlandés. ‘Molly Malone’s para más señas. En plena calle Krakowskie Przedmiescie de la ciudad vieja de Varsovia, completamente reconstruida porque fue devastada por la barbarie nazi. Daba cuenta de una ‘piwo’ (cerveza) y unos ‘bigos’ -comida típica polaca consistente en repollo fermentado cocido con varios tipos de carne- mientras unos hinchas españoles preparaban el viaje del domingo a Gdansk para animar a ‘La Roja’. Sus alegres cánticos, aunque fuesen con tintes machistas y maleducados (“¡morena, enséñanos la teta! y ¡rubia de bote, chocho morenote!”), resultaban ininteligibles para los polacos, pero les hacían gracia.
Con algunos seguidores helenos incluidos, todo era buena sintonía en la terraza, con servicio atento de (as) irlandeses de origen polaco. De pronto, se acercó una mujer con rasgos gitanos y el niño en brazos para pedir limosna. Al instante, unos clientes polacos la invitaron a marcharse a gritos. La pobre apenas hizo un amago de insistir cuando se le echaron encima los camareros con ciertos malos modos. Y por si todavía le quedaba alguna gana de aproximarse, salió de dentro del local un tipo fornido, con melena y bigote, que la expulsó de la zona con algún exabrupto. Mocetón para todo. Tan pronto apretaba tornillos de las sillas, como arreglaba alguna mesa, repartía cartas de comida y bebida, captaba clientes por la calle o hacía de improvisado matón. Se ponía la indumentaria del bricolaje y luego aparecía con sombrero de copa negro y una capa marrón. ¿Algo que ver con la religión?, se le preguntó. “No. Es cosa de los dueños del local?, respondió sin pestañear. El inglés no daba para más. Cómo para preguntarle si era racista.

Como Pedro por su casa

2012 junio 7
por Ignacio Tylko

Acostumbrado a sufrir interminables colas relacionadas con la seguridad, ya sea en aeropuertos o en los accesos tanto a los centros de prensa como a los estadios en grandes campeonatos, uno encuentra un paraíso en Polonia. La Eurocopa aún no ha empezado y quizá todo cambie en los próximos días, pero en la víspera la sensación es de tranquilidad absoluta, todo lo contrario quizá que en Ucrania.

 Hay mucho policía por las calles de Varsovia y gente con chalecos fosforitos que, de una manera u otra, tienen que ver con la organización y transmiten seguridad, pero el enviado especial no se siente agobiado. Nada que ver desde luego con los pesados trámites y el miedo permanente de Sudáfrica, pero tampoco con los rigurosos controles policiales del Mundial de Alemania o la Eurocopa de Portugal, donde las colas eran infinitas solo para que los ordenadores pasaran por el escáner de rigor.

La primera sorpresa se produjo al aterrizar a última hora del miércoles en el aeropuerto Frédéric Chopin de la capital. Desde la salida del avión, hasta la recogida del equipaje y el acceso al transporte público que me conduciría al hotel, ni un solo control de pasaportes. Extrañísimo. Algo inimaginable en los tiempos del yugo soviético pero tambien ahora en cualquier país democrático. En el lugar de alojamiento, el simple documento acreditativo de la reserva, bastaba para el chek-in.

Llegado al centro de acreditaciones, apenas cinco minutos para conseguir la credencial general de periodista. Era muy temprano pero todo bien organizado, con numerosos voluntarios y zonas de información. Tras el paseo de rigor con una temperatura primaveral, aunque por la  tardse ya cayeron las primeras gotas de lluvia, tocaba entrar en el recinto principal para la prensa escrita. Se accede por un aparcamiento y un subterráneo con salida al mismo campo de fútbol. Un par de policías te permiten el paso al ver la credencial golgada del cuello. La mochila, ni mirarla. Y el equipo portátil, menos.  Como Pedro por su casa. Alucinante.

 

 

El enemigo en casa

2012 junio 5
por Ignacio Tylko

 

Existe una preocupante falta de gol, un problema endémico en el ámbito de las selecciones nacionales. Las bajas de hombres clave en la columna vertebral del equipo como Puyol y Villa, generan inquietud en Del Bosque y en su grupo. Tras ganar Mundial y Eurocopa, todos los rivales se miran en el espejo español, se conocen de memoria el juego de los magos bajitos y ambicionan poner fin a la hegemonía de ‘La Roja’. Sobre todo los alemanes y los holandeses, víctimas de la selección nacional en las dos últimas finales y siempre orgullosos, claman venganza. Se requieren varios planes para salir victoriosos.

Con ser cierto todo ello, España tiene el principal enemigo en casa. Los caprichos de su calendario doméstico, de una Liga que descansa por Navidad y luego se alarga más de la cuenta, y de una Copa del Rey marcada por la sinrazón de sus fechas, hacen que la preparación sea necesariamente deficiente. Solo nueve días de concentración con el equipo al completo. Así,  ni el mejor entrenador, ni el preparador físico más cualificado, ni el médico más acreditado, ni el nutricionista deportivo más alabado, pueden obrar el milagro de conseguir que los 23 lleguen a punto para el día D y la hora H.

La final de Copa lo desbarajustó todo. Se trasladó del 20 al 25 de mayo por si Barcelona, Real Madrid o o ambos disputaban la final de la ‘Champions’ del 19. Los dos cayeron en semifinales pero no había tiempo material para reorganizar la gran fiesta del fútbol español. Conclusión: la selección se marchó al ‘stage’ austriaco de Schrunz con un equipo de mentira. Marrón para Del Bosque al hacer los descartes, aunque ese trabajo se incluye en su sueldo, y decepción para hombres como Soldado, que llegaron a verse dentro. Más tarde, incorporación de Mata y Torres, ya como campeones de Europa. Y, muy a última hora, reagrupamiento con siete del Barça y dos del Athletic. Por mucha preparación individual y entrenamientos personalizados que se impongan, no hay forma de lograr una puesta a punto grupal eficiente.

La mayor calidad de los campeones, su oficio, su carácter ganador, su perseverancia y su ambición sin límites, deben superar cualquier obstáculo. Pero, desde luego, ni la propia Federación de Ángel Villar, ni por su puesto una Liga más preocupada de sacar dinero a las radios, hacen causa común. Serán los primeros en festejar y hacer suyo el posible título, pero parecen el enemigo. Del Bosque calla, por discreto, pero no por ello otorga. Le ponen piedras en el camino. Y no precisamente sus rivales de campo.

Aviso a navegantes

2012 mayo 31
por Ignacio Tylko
pirque-ramos-665

pique-ramos
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Del Bosque, alejado en sus principios del perfil de Mourinho , no suele quejarse, ni alzar la voz, ni buscar excusas, ni mucho menos brindar titulares a la ‘canallesca’. Habla con pausa y mesura pero sus mensajes son nítidos, inequívocos. Si ha dicho que Piqué y Sergio Ramos tienen que llevarse bien, les guste o no, es porque desde hace tiempo se teme que por culpa de las tensiones derivadas de los clásicos comience a resquebrajarse la selección campeona. El último curso bajó el diapasón de los enfrentamientos, quizá porque Xavi y Casillas hablaron y ejercieron de capitanes dentro y fuera del campo y exigieron mesura, pero siempre quedan rescoldos que pueden avivar el fuego.
A nadie escapa que Piqué y Ramos son antagónicos. Enfrentados, salían a escena en todas las tanganas o amagos de trifulca pretéritos. En su forma de ser, en su manera de ver la vida, en el trato con sus compañeros y hasta en sus principios políticos, son muy distintos. El azulgrana presume, orgulloso, de su condición de catalán por encima de todo; y el sevillano enarbola la bandera española hasta en sus muñequeras.
Sabe Del Bosque que sin Puyol, santo y seña dentro y fuera del campo, pierde a un hombre básico por lo que representa, lo que suma, lo que une. Sin Carles, los dos centrales ‘titularísimos’ son Ramos y Piqué. En la Eurocopa, no solo comparten zaga sino posición. Deben entenderse con un grito, una orden, una mirada. Son dos líderes naturales que hablan el mismo idioma. Es obligado complementarse y comunicarse. Máxima tensión sin perder la calma ni la confianza el uno en el otro.
Ser precavido y cuidar los detalles al máximo, es una condición ‘sine qua non’ para alcanzar el éxito. Como más vale prevenir que curar, Del Bosque aprovechó la concentración en Austria para fomentar la unión del grupo. Está encantado con la actitud de jugadores como Soldado, Adrián o el emergente Beñat, que se van pero antes han sido buenos compañeros. Ahora llegan los del Barça, bien recibidos por todos y en muchos casos indispensables para el crecimiento del equipo. No tiene por qué haber problemas pero sabe el técnico que hay dos granitos que es mejor tratar antes de que se infecten. Si los resultados acompañan, todo será un remanso de paz. Pero si llegan dificultades, como aquella derrota ante Suiza en el inicio del Mundial, conviene que la tropa no muestre fisuras. ‘La Roja’ está por encima de los clubes. Mal que le pese a ‘Mou’.

La lección de Juanfran

2012 mayo 28
por Ignacio Tylko
Juanfran

La presencia de Juanfran Torres en la Eurocopa es solo un caso más demostrativo de que el fútbol suele estar peleado con la lógica, el raciocinio y hasta el sentido común. Si al principio de temporada alguien le dice al de Crevillente (Alicante) que este verano iba a formar equipo con los campeones de Europa y del mundo, le tomaría por loco. La maltrecha rodilla de Puyol, el maldito pubis de Iraola tienen gran parte de culpa de que el Atlético de Madrid vuelva a estar representado en ‘La Roja’, pero lo del abnegado futbolista, antes extremo y ahora lateral, es un caso paradigmático de cómo el esfuerzo encuentra recompensa.

Es uno de tantos jugadores formados en la cantera del Madrid que luego no tienen cabida entre la galaxia del Bernabéu. Llegó a debutar con el primer equipo en 2004, tiempos también del defensa Mejía, pero pronto se tuvo que buscar las habichuelas en el Espanyol, donde llegó a conquistar una Copa del Rey. De ahí a Osasuna, donde hizo carrera. Su pujanza encontró premio cuando marcó un gol ante el Madrid decisivo para la permanencia de los rojillos. Cuatro años a un nivel notable en Pamplona le sirvieron para dar el gran salto al Manzanares. Los ‘colchoneros’ buscaban un reemplazo para Jurado, que había emigrado al Schalke de Raúl, y Quique Sánchez Flores pensó en él.

La hinchada del Calderón, malpensada por naturaleza, desconfió en ese fichaje invernal por más de cuatro millones de euros. Sus orígenes merengues y el hecho de estar representado por Manuel García Quilón, buen amigo de la familia Gil y el mismo representante del entrenador, generaban serias dudas. Debutó nada más llegar, precisamente ante el Madrid, pero apenas participó. Reyes era fijo en la banda derecha y le cerró el paso. La calidad del utrerano, tan buen futbolista como mal profesional, cortaban la progresión de un tipo discreto, humilde, poco brillante pero excelente compañero. Uno de esos futbolistas que suman y no restan.

Con Goyo Manzano poco cambió la situación. En el mejor de los casos, con el jienense entraba en las convocatorias. Pero apenas jugaba. Se fue Reyes, pero entre Diego, Arda y Adrián, le frenaron de nuevo. Ocurrió, empero, que el portugués Silvio no paraba de lesionarse y que Perea era una calamidad como lateral. Como último recurso, Manzano recurrió a Juanfran para el lateral diestro. Lo hizo en algunos partidos y sin gran convicción. Pero al César lo que es del César. El técnico andaluz, criticado y ninguneado desde el primer día de la etapa dos en El Manzanares, fue el primero que le dio la alternativa como zaguero.

Aterrizó Simeone justo antes de Navidad y citó a “Juanfrán” entre los hombres clave. Insistió en él como defensa derecho y el exosasunista se agarró al puesto con tal arrojo que ya nadie le quitó de ahí. Se aprendió los trucos del defensa en tiempo récord. Como a Jordi Alba, le resultó de gran utilidad haber sido extremo. Daba gusto verle tirar la línea del fuera de juego, guardar la posición, ofrecerse y doblar al extremo como si fuera un lateral de toda la vida. Conquistó la Europa League y la festejó a lo grande con la bandera española atada a la cintura.

El efecto bumerán del doble nueve

2012 mayo 26
por Ignacio Tylko
Álvaro Negredo

Cuando uno experimenta sin convicción, como le ocurrió a Del Bosque ante Serbia, suele ocurrir que el ensayo tiene un efecto gaseosa. Al técnico salmantino no le agrada jugar con dos delanteros centros, y más en la selección española, que si por algo destaca es por la versatilidad de sus jugadores y la calidad técnica del centro del campo.

Negredo, y sobre todo Soldado, se vieron perjudicados por el hecho de jugar juntos. Quería verlos a ambos en acción el técnico, quizá para decidir quién puede llegar mejor o serle más útil a España en la Eurocopa, pero la apuesta tuvo un efecto bumerán para ambos delanteros. Son dos arietes puros, especialistas en el remate y en la búsqueda de espacios para ganar la espalda a los centrales. Al jugar ambos, se neutralizaron solos.

Uno se quitó el espacio al otro, hasta el punto de que el valencianista fue una caricatura de sí mismo en Saint Gallen. Se le vio sin sitio, desorientado, perjudicado por el planteamiento y los nervios de verse examinado. Apenas intervino. No tuvo nada que ver su desempeño en Saint Gallen con la aparición descollante en el amistosos ante Venezuela, en La Rosaleda. Si su ‘hat trick’ de febrero le abría las puertas del Europeo, su pobre actuación en el ensayo ante los balcánicos y la inminente incorporación de Fernando Torres al grupo le perjudican. También su irregular final de curso con los ‘chés’.

A Negredo tampoco se le vio disfrutar ante los serbios, pero al menos se retrasó más a recibir y gozó de algo más de protagonismo. No mucho. Apenas un cabezazo desviado, anulado por fuera de juego, y un disparo muy forzado. Quería un gol que le afianzara en el puesto y quizá le faltó más combinación y menos búsqueda del lucimiento personal. Pero es lo que tienen estas reválidas.

No le gustó el test a Del Bosque y en la segunda mitad volvió a sus orígenes. Prescindió de los dos puntas y apostó por Adrián con Silva por detrás. Una figura más parecida al ariete mentiroso que combina mejor con la idiosincrasia de este combinado campeón. Está bien probar alternativas, ya que un Europeo se traduce en hasta seis finales, conviene disponer de varios planes, pero es evidente que España solo jugará con dos ‘9’ en caso de extrema necesidad. Claro que, cuando lleguen Xavi e Iniesta, a los delanteros se las abre el mundo. Como dijo Negredo, ven el desmarque antes de que el punta se mueva y se la ponen de cine.