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Por fin, iniciativa turística en la Sierra

2011 diciembre 11
por merce

Igual que cuando veo a miles de cruceristas deambulando por el centro de Cádiz sin que nadie les venda nada (especialmente pensado para ellos y que sea rentable para la ciudad), pues lo mismo pensaba cada vez que voy a Ubrique y sufro retenciones en la carretera de la cantidad de viajeros de un día o dos que nos visitan. ¿Es que no somos capaces de verderles nada mejor que lo que nos llovió del cielo? Por eso cuando vi el Museo del Queso de El Bosque me desvié (cinco minutos) de la ruta para ver de qué se trataba. Pude comprobar que alguien había puesto en marcha una idea sencilla pero rentable: explicar, convencer, es decir, venderle la cultura del queso payoyo a los domingueros. Ya era hora! En la Sierra de Cádiz el queso de cabra se ha convertido en los últimos en el mejor reclamo turístico para los viajeros de la propia provincia y de las limítrofes. Y el Museo del Queso de El Bosque es el mejor ejemplo del desarrollo de este concepto basado en un producto milenario. Desde la carretera que lleva de Arcos al corazón de los Pueblos Blancos salta a la vista desde lejos esta tienda museo, en la que los hermanos Gago, Ramón y Miguel, han sabido sacarle todo el partido turístico a un producto que fue de primera necesidad. En conjunto, la oferta turística de El Bosque como municipio es bastante atractiva para tiempos de crisis: por un módico precio se puede comer, pasear y hacer unas buenas compras antes de volver a casa.

En este caso, la oferta se basa en el queso Bosqueño, que ha recibido los más prestigiosos premios internacionales en los últimos meses. Pero también sigue vigente la exquisita oferta de los quesos payoyos de Villaluenga del Rosario, localidad pionera en lanzar este producto en la Sierra, donde se hacían y hacen largas colas para no quedarse sin un producto de su limitada producción.

Incluso en Ubrique, donde los pastores de antaño consumían un tipo de queso payoyo, con una forma especialmente pensada para comer en un solo día (una especie de torta más pequeña y más chata), empezó a comercializarse hace más de un año desde la factoría Quesos Artesanos Sierra de Ubrique y está teniendo una excelente acogida entre los propios vecinos y los turistas que acuden al municipio atraídos por la artesanía de la piel.