Skip to content

Lo que no se dice

2012 enero 19
por ccherbuy

Creo que se equivocan, que no somos tan tontos y que comprendemos las cosas, que podemos llegar a entender aunque se critique. Quizás sea ese el problema, que se considera que el ciudadano no es más que un borrego que no es capaz de apreciar más matices del blanco y del negro (que alguno habrá no digo yo que no) y por tanto es mejor ocultar para hacer creer o solo mostrar la parte que conviene. Pero, siempre hay más de lo que no se dice y al final sale a la luz.

Como ejemplo pongo el del tranvía. Hace unos meses en una rueda de prensa multitudinaria, con decenas de cargos públicos, representantes institucionales y personas varias, se dijo que el tranvía estaría listo en este año, en 2012. Pero los técnicos y por supuesto los responsables políticos, sabían que los plazos no se ajustaban y así lo demuestran las licitaciones de las últimas actuaciones. No entiendo el motivo que hizo no explicarlo en su momento, el reconocer la realidad y asumir que el poryecto estartá en 2013. Si se explican los motivos a pesar de los palos, quedará la comprensión, siempre y cuando se haya argumentado de la manera adecuada. Por otro lado, si se sigue convencido de que el tranvía estará para 2012, por qué nadie sale para defenderlo, y ya no vale eso de que se espera que las empresas acorten las fechas.

Otro ejemplo es la casa Camarón. Dicen que costó 45.000 euros, pero también se entregó una vivienda del patrimonio municipal, que ya no se tiene. Vale fue un cambio, una permuta o como se quiera llamar, pero lo cierto es que se entregó una casa más 45.000 euros por otra casa, por lo que la segunda casa ha costado 45.000 euros más el valor del primer inmueble, en total 190.000 euros. Así de claro lo deja Izquierda Unida en su crítica al Gobierno local. No sé por qué no se asumió el coste desde el principio y por qué se respondió a las críticas de IU, ya que se debería de haber presentado tal y como es. Considero que todo isleño sabe de la importancia y las posibilidades de la Casa Camarón y la necesidad de adquirirla y que para ello existe un coste.

Siempre lo que no se dice nos retrata más de lo que decimos, y por ello cada vez existe más desconfianza en la clase política.