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Irán, de Estado paria a cortejado por Occidente

2016 enero 27
por Miguel Salvatierra

El pasado 16 de enero se acabó de dar un paso trascendental para una nueva configuración de Oriente Próximo. El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) dio su visto bueno al cumplimiento por parte de Irán de los compromisos contraídos sobre su programa nuclear con el G-5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania).  Una decisión que provocó el levantamiento de las sanciones que asfixiaban la economía iraní.

Una mujer iraní consulta su móvil en una calle de Teherán. EFE

Una mujer iraní consulta su móvil en una calle de Teherán. EFE

Del golpe, el régimen de los ayatolás pasa de ser un Estado paria a verse cortejado por Occidente, tanto en el plano político como en el económico. Representantes de Teherán ya han sido invitados a las negociaciones de paz de Ginebra sobre Siria, previstas para el 25 de enero. Irán es uno de los grandes valedores del presidente Bashar el-Asad. Además de no olvidar que el mandatario sirio fue el único que se mantuvo a su lado en la larga guerra contra Irak, los iraníes harán todo lo que esté en su mano para evitar que el país caiga en manos de los fundamentalistas chiíes.

En el nuevo marco de prioridades forzado por el terrorismo integrista en Occidente, si de lo que se trata es  buscar una solución pacífica que involucre al presidente sirio y acorralar al Estado Islámico (EI), la postura iraní puede ser determinante. Tampoco se puede olvidar que el único país musulmán que combate con tropas sobre el terreno al EI es Irán. Su participación fue clave en el refuerzo del Ejército iraquí en la reconquista de Ramadi.

En el terreno económico, para empezar el Gobierno iraní va a contar con más de 100.000 millones de dólares desbloqueados de sus cuentas al tiempo que pasa a ser objeto del deseo para la inversión exterior al contar con un mercado de casi 79 millones de personas. Los sectores moderados iraníes fían la apertura política del país a la mejora de las condiciones de vida que estos cambios económicos puedan suponer para los amplios sectores de la clase media del país. Un plan quinquenal de inversiones de 300.000 millones de dólares debería aportar un beneficio general para el país.

En el horizonte político más inmediato aparecen las elecciones legislativas y de la Asamblea de expertos del 26 de febrero. El resultado de esta última se considera crucial ya que este ‘consejo de sabios’ será el encargado de elegir al sucesor del Líder Supremo, Ali Jamenei, de 76 años, y principal baluarte de los inmovilistas. Un giro moderado de la política interna y un efecto estabilizador en los países de su entorno podrían modificar muchos de los factores sobre los que se mueven los conflictos de Oriente Próximo.

Pese a estas buenas perspectivas, no se vislumbra un camino fácil. Además de las violaciones de los derechos humanos, una extendida corrupción y la inseguridad jurídica, los sectores  antioccidentales y ultrareligiosos  presentarán una dura batalla ante cualquier movimiento aperturista. La economía, por su parte, en estos momentos bajo una fuerte crisis, precisamente a causa de las sanciones, tardará en notar los efectos benéficos de las inversiones. El entorno conflictivo de Oriente Próximo tampoco ayudará. A las guerras de Irak, Siria y Yemen, hay que añadir la abierta hostilidad de Arabia Saudí que tratará de impedir por todos lo medios que Irán trate de imponer su hegemonía en la zona. Una guerra de poder aderezada por la pugna ente chiíes y suníes.

El acuerdo sobre el programa nuclear puede llevar a una nueva configuración de Oriente Próximo

Polonia, una grieta más en la Unión Europea

2016 enero 19
por Miguel Salvatierra

La Comisión Europea activó por primera vez el día 13 el mecanismo legal que permite imponer sanciones a los países miembros que violen el Estado de derecho. Bruselas ha puesto la lupa sobre dos normas aprobadas en Polonia por el nuevo Gobierno ultraconservador del Partido de Ley y Justicia (PiS).

Manifestación en la ciudad de Poznan a favor de la democracia, el pasado nueve de enero. EFE

Manifestación en la ciudad de Poznan a favor de la democracia, el pasado nueve de enero. EFE

Lejos de estar satisfecho con la mayoría absoluta obtenida en las elecciones del pasado 25 de octubre, el Ejecutivo que preside Beata Szydlo ha decidido eliminar cualquier traba legal o mediática que se interponga en la aplicación de su programa político. Para ello ha cambiado el sistema de nombramiento de los magistrados del Tribunal Constitucional y de los directivos de la radio y la televisión públicas. No se quiere ninguna cortapisa a sus proyectos para prohibir el aborto, eliminar la educación sexual en las escuelas, dotar de más poder a la Policía, controlar las actividades en internet y discriminar cualquier publicación que cuestione la historia oficial y buena imagen de Polonia.

El mecanismo puesto en práctica por Bruselas tiene un largo recorrido en tres fases cuyo objetivo es determinar si ha habido un incumplimiento de los buenos usos democráticos. De momento es un aviso y se buscará que no acabe con unas complicadas sanciones a la sexta economía de la Unión. La respuesta de Varsovia no ha sido muy conciliadora. En una carta, el Gobierno de Szydlo advierte que: “Polonia es un Estado soberano y democrático. Le pido que en el futuro ejerza mayor contención al instruir y apercibir al Parlamento y al Gobierno de un Estado soberano y democrático”.

El caso de Polonia, al igual que el de la Hungría de Víktor Orban, con similares medidas antidemocráticas, constituyen unas inquietantes fisuras en el consenso sobre el Estado de derecho de la UE. Una deriva autoritaria que se ha visto además impulsada por la crisis de los refugiados, que ambos Gobiernos han explotado hasta la saciedad para beneficiar sus postulados políticos. Poco importaba que los dos países fueran en la inmensa mayoría de los casos una mera etapa del viaje hacia las ricas economías de Austria, Alemania, Francia o Reino Unido.

El desafío del Este se produce cuando la herida griega está lejos de cerrarse y empieza a despuntar el conflicto derivado del referéndum británico. Mientras, la Unión no acaba de digerir ni tan siquiera aproximarse a una vía de solución al problema de los refugiados que está cuestionando sus señas de identidad y liderazgo interno. Si en un primer momento, pareció que la canciller Angela Merkel, se mostraba dispuesta a asumir el timón y tomar decisiones difíciles, las primeras complicaciones internas comienzan a torcerle el pulso. Los abusos sexuales y violaciones de Colonia y otras ciudades del centro y norte de Europa pueden ser definitivas para que cada país afronte el problema cómo quiera y pueda, sin pensar mucho en las consecuencias. La peor y menos europea de las soluciones.

En plena crisis de los refugiados, el nuevo Gobierno de Varsovia lanza todo un desafío al consenso democrático de la UE

La falsa inocencia de los bombardeos quirúrgicos en Siria

2015 diciembre 16
por Miguel Salvatierra

La reacción inmediata del presidente francés, François Hollande, tras los atentados de París, que costaron 130 muertos, fue lanzar a sus bombarderos sobre objetivos de Daesh en Siria. Urgía dar la impresión de que Gobierno no era impotente ante lo sucedido y que era capaz de dar una respuesta drástica y contundente. París anunció que se habían atacado centros militares y de reclutamiento. Para corroborarlo se difundieron vídeos en los que se veía cómo estallaban en pedazos los blancos del bombardeo. Aparentemente una operación quirúrgica en la que solo debían morir los ‘malos’, pero de la que no se tiene constancia de bajas entre la población civil. Días después y en solidaridad con Francia, el Reino Unido lanzaba también sus bombarderos sobre territorio sirio.

 Varias personas reciben atención médica en un hospital de campo tras los ataques aéreos de fuerzas leales al Gobierno de Bashar el Asad, en Douma, en las afueras de Damasco. EFE

Varias personas reciben atención médica en un hospital de campo tras los ataques aéreos de fuerzas leales al Gobierno de Bashar el Asad, en Douma, en las afueras de Damasco. EFE

Después de uno de estos ataques llevado a cabo por la coalición internacional, realizado el pasado siete de diciembre en el noroeste de Siria, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de la muerte de 26 civiles, entre ellos siete menores y cuatro mujeres. La ONG señaló que el bombardeo tuvo como objetivo el pueblo de Al Jan, al sureste de la ciudad de Al Hasaka,  una zona próxima a la localidad de Al Hul, el bastión principal del grupo terrorista islámico Daesh. La fuente no descartó que el número de víctimas mortales fuera mayor porque hubo desaparecidos.

La pasada semana, Médicos Sin Fronteras (MSF) hacia balance y presentaba el informe ‘La acción humanitaria en 2014-2015: fin de una época’ elaborado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (Iecah) en el que da cuenta del agravamiento de la violencia contra la población civil y no solo en Siria. El director general de MSF, Joan Tubau, alertaba contra la tendencia de considerar los daños colaterales sobre la población como “algo normal a lo que habría que acostumbrarse”. En esta normalidad entrarían no solo bombardear zonas densamente pobladas sino también centros médicos y hospitales. Tubau remarcó que el bombardeo por error de Estados Unidos del hospital de Kunduz, en el que murieron 30 personas entre servicio médico y pacientes, no es un hecho aislado. Según el responsable de la ONG, no tienen  un solo hospital en zonas conflictivas que no haya sido bombardeado.

Las organizaciones humanitarias denuncian que el flujo de refugiados, en especial desde Siria, se produce también como consecuencia de esos ataques aéreos sobre ciudades o grandes núcleos de población. Calificar a los bombardeos de ‘quirúrgicos’ o ‘tácticos’ suele ser una falacia para tranquilizar conciencias y una forma de ocultar la realidad de que muere gente y provoca altos grados de sufrimiento.

El bombardeo aéreo se ha convertido en la forma más fácil de intervenir en un conflicto, incluso con un nulo riesgo de pérdidas propias gracias a los drones, pero además del coste de vidas civiles y como ha demostrado el caso de Siria no consigue revertir la situación. Combatir el terrorismo de Daesh debe hacerse también sin duda con  medios militares, pero, como asegura el codirector del Iecah, Jesús A. Núñez Villaverde, hasta ahora ha primado un “enfoque cortoplacista que nos ha llevado de nuevo a la casilla de partida del conflicto: considerar al presidente Asad como  imprescindible de una solución y llevar a cabo los pactos puntuales con facciones en lucha poco fiables”. A su juicio, este tipo de conflictos requiere una respuesta multilateral, como pudiera ser una alianza internacional lo más amplia posible, y multidimensional en la que no prime exclusivamente lo militar.

Como han demostrado Irak y Afganistán, el gran peligro de la guerra contra Daesh es provocar más sufrimientos y daños a la población civil sin lograr erradicar al  movimiento islamista ni mermar su capacidad para golpear, tanto sobre el terreno como en Occidente.

Las organizaciones humanitarias denuncian el alto coste humano de los ataques aéreos sobre zonas densamente pobladas

Bashar el-Asad deja de ser una prioridad

2015 diciembre 4
por Miguel Salvatierra

Los atentados del 13-N en París han forjado una sorprendente alianza franco-rusa contra las fuerzas de Daesh (acrónimo árabe de Estado Islámico de Irak y el Levante), que está reforzando la posición del presidente sirio, Bashar el-Assad. Hasta ahora los países occidentales se han negado a aceptar cualquier solución de futuro en la que tenga algún papel el mandatario sirio. Sus métodos sanguinarios, feroz represión y los bombardeos indiscriminados sobre la población le han privado de cualquier credibilidad.

El presidente Bashar el Asad estrecha la mano de Vladímir Putin en su visita al Kremlin, el pasado 20 de octubre. REUTERS

El presidente Bashar el Asad estrecha la mano de Vladímir Putin en su visita al Kremlin, el pasado 20 de octubre. REUTERS

La cuestión ahora es qué encaje tendría Asad en esa futura gran alianza contra Daesh que pretende forjar el presidente francés, François Hollande. De momento, el presidente sirio, principal responsable de lo que sucede en su país, ha conseguido que su futuro ya no sea prioritario.

Sobre el terreno, las cosas también han mejorado para las fuerzas de Damasco. El Ejército sirio ha recuperado la iniciativa gracias al apoyo de la aviación rusa, los efectivos y mandos enviados por Irán, incluidos 2.000 soldados de la Guardia Revolucionaria, así como de los milicianos de Hizbulá.

La implicación de Rusia no es desinteresada. Como elemento añadido a la tradicional amistad de Moscú y Damasco, que conlleva el uso de las bases militares de Latakia y Tartus en la costa mediterránea de Siria, el apoyo a esa hipotética alianza podría servir a Putin como valiosa moneda de cambio. El Kremlin no tardaría en poner sobre la mesa el levantamiento de las sanciones que pesan sobre la economía rusa a raíz de la anexión de Crimea y el apoyo a los rebeldes ucranianos.

En las recientes negociaciones de Viena sobre el futuro de Siria quedó claro que Estados Unidos, la Unión Europea, Jordania, Arabia Saudí y Egipto rechazan una Siria con Asad en el poder. Rusia e Irán, por el contrario, apoyan su continuidad por sus propios intereses estratégicos y para evitar un incontrolable vacío de poder, similar al que se produjo en Irak tras la caída de Sadam Husein. Los atentados de París han alterado el tablero de juego y cada jugador deberá enseñar de nuevo sus cartas. Estados Unidos se muestra especialmente discreto y solo se sabe con absoluta claridad lo que no quiere: ‘poner botas sobre el terreno’. Veremos si se concreta o diluye el proyecto de coalición del presidente Hollande.

En cualquier caso, la amenaza terrorista del fundamentalismo islámico va más allá de una derrota militar de Daesh, aunque esta sea indispensable y mucho más productiva si se consigue gracias a una gran alianza internacional.

El presidente sirio trata de salir reforzado de las acciones de castigo contra el grupo islamista y formar parte de una futura solución al conflicto.

A la oposición venezolana solo le vale 'arrasar' en las urnas

2015 noviembre 18
por Miguel Salvatierra

Ante las elecciones del próximo seis de diciembre, la oposición venezolana afronta de nuevo una carrera de obstáculos que va creciendo según se acerca la cita con las urnas. Aunque todas las encuestas coinciden en pronosticar una victoria contundente de las fuerzas rivales del Gobierno de Nicolás Maduro, para lograr un cambio efectivo en el poder necesitan arrasar en las urnas, ganar con un resultado humillante para al régimen.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en un acto electoral en Maracaibo, el pasado viernes. EFE

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en un acto electoral en Maracaibo, el pasado viernes. EFE

En las elecciones de 2010, pese a que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y su aliado el Partido Comunista de Venezuela (PCV) obtuvieron el 48,13 de los votos frente al 51% de la alianza de la oposición, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), y el partido Patria Para Todos (PPT), los chavistas lograron 98 de los 167 escaños en liza, gracias en gran parte las componendas del escrutinio. Ya en estas elecciones el declive bolivariano fue evidente y la perspectiva de una futura derrota en votos y escaños se vio como más que probable.

Para evitar el desastre, el Gobierno de Maduro ha ido incrementando la batería de medidas de defensa, entre las que figura la modificación de los circuitos electorales (distritos), donde no hay  presencia de la oposición, para asegurarse 35 escaños ya antes de contar los votos, el encarcelamiento e inhabilitación de candidatos rivales y la utilización de los medios de comunicación y recursos públicos en la campaña. También se ha servido del conflicto montado de forma interesada con Colombia para neutralizar el voto de los estados fronterizos con el estado de excepción.

Aún así, es tal el deterioro de las condiciones de vida, con largas colas ante los mercados y una crónica escasez de alimentos y medicinas, que la oposición puede vencer incluso en los bastiones chavistas. La situación económica hace tiempo que está fuera de control, con una inflación de casi el 200%, y una inseguridad provoca más muertos que un conflicto bélico: 25.000 al año. A ello se uno la impopularidad de Maduro, incluso entre los propios chavistas. Según las empresas de sondeos Datanálisis y Venebarómetro, el sucesor de Chávez solo contaría con un 25% de aprobación.  El voto de castigo y el rechazo a Maduro puede ser un cóctel letal.

En cualquier caso, un triunfo de la oposición no supondría el cambio drástico que muchos desean. Se abriría un escenario esperanzador, pero también lleno de incertidumbres y riesgos. Maduro ha prometido respetar los resultados “gane quien gane”, aunque ha advertido que “la revolución no va a ser entregada jamás”. Toda una declaración de intenciones.

 Por primera vez en 16 años, los antichavistas podrían superar las trampas electorales y obtener un triunfo en votos y escaños

El pelotón republicano, en desorden y sin favorito

2015 noviembre 4
por Miguel Salvatierra

El pelotón de los diez aspirantes en la carrera para convertirse en el candidato del Partido Republicano en las presidenciales de EE UU sigue sin un favorito. El tercer debate provocó serios daños colaterales en tres de los que llegaban con ganas de marcar distancias con sus adversarios: el pintoresco magnate Donald Trump, el nuevo heterodoxo Ben Carson y, ante todo, el exgobernador de Florida Jeb Bush.

En los días previos, un sondeo del New York Times y la CBS colocaba como favorito a escala nacional a la última novedad republicana, al neurocirujano Ben Carson. Negro y criado por una madre soltera, su trayectoria desde un barrio pobre de Detroit hasta convertirse en una eminencia internacional en su campo ya ha sido llevada al cine con la película ‘Gifted Hands’ (Manos prodigiosas). Como Trump, Carson no tiene experiencia política previa ni forma parte del aparato del Partido Republicano. Sus declaraciones también han ayudado a atraerle la atención de los medios. Entre las más jaleadas por el electorado conservador están: “un musulmán no debería ser presidente de Estados Unidos” o, contra el aborto, “conozco gente que han tenido vidas muy productivas que nacieron de un incesto o una violación”.

La luz de la nueva estrella ha hecho palidecer la de Trump, a pesar de que su candidatura siga en cabeza en la media de los principales sondeos. Ambos casos suponen todo un quebradero de cabeza para el aparato republicano que no otorga ninguna posibilidad de victoria a estos aspirantes excéntricos ante la candidatura cada día más sólida y solvente de Hillary Clinton, ya sin rivales de peso tras la renuncia del vicepresidente Joe Biden.

Para mayor desgracia, Jeb Bush, el favorito del ‘establishment’ republicano y que contaba con todas las bendiciones y el favor de los donantes, no levanta cabeza y en este tercer debate fue el candidato que menos habló y el penúltimo valorado con menos del 2% de espectadores que le consideraron ganador. Paradójicamente frente a Bush, emergió Marco Rubio, un aspirante al que el aparato republicano daría su visto bueno y al que en principio se le considera con capacidad de disputarle la victoria a Hillary Clinton. Uno de los momentos estelares del debate lo protagonizó Rubio ante el ataque del que fuera su mentor político, Jeb Bush. El exgobernador de Florida le dijo en tono de regañina que “la legislatura (en el Senado) dura seis años, deberías presentarte (al trabajo). ¿Acaso el Senado tiene una semana laboral francesa?”. Rubio le respondió con agilidad e inteligencia, provocando la primera gran ovación del público: “Yo no me presento contra el gobernador Bush. Me presento porque no podemos elegir a Hillary Clinton para que continúe con las política de Barack Obama.

Descendiente de emigrantes cubanos, de antes de la revolución, de orígenes muy humildes, conservador y con 44 años, Rubio puede atraer al campo republicano buen parte del voto hispano, un factor clave de las últimas victorias demócratas. Podría ser un excelente candidato, pero el caos sigue reinando en el pelotón de aspirantes republicanos y hasta febrero, cuando comenzarán los procesos de caucus y primarias pueden suceder muchas cosas. Los próximos debates televisivos prometen.

 El tercer debate deja varios perjudicados sobre los que ahora despunta el senador por Florida, Marco Rubio

La misión imposible de Netanyahu

2015 octubre 30
por Miguel Salvatierra

Aunque todavía no se puede hablar de una tercera Intifada, como las de 1987 y  2000, se mantiene el temor de que el inesperado brote de violencia, que ya ha costado la vida a más de sesenta palestinos palestinos y a nueve israelíes, pueda provocar un nuevo estallido generalizado de violencia.

Un agente de policía israelí permanece junto a la navaja empleada presuntamente en un apuñalamiento perpetrado por un palestino en una parada de tranvía en Jerusalén, el pasado 30 de octubre. EFE

Un agente de policía israelí permanece junto a la navaja empleada presuntamente en un apuñalamiento perpetrado por un palestino en una parada de tranvía en Jerusalén, el pasado 30 de octubre. EFE

Aunque estos nuevos ataques, caracterizados por el uso de cuchillos, haya pillado por sorpresa a los dirigentes israelíes y palestinos, la lógica apuntaba a que tarde o temprano la olla a presión en que se han convertido los territorios ocupados tendría que estallar. Por otro lado, tanto Netanyahu como Abbas se han mostrado incapaces de encontrar una mínima rendija por la que abrir un nuevo marco de negociaciones. El primer ministro israelí, aliado con las fuerzas nacionalistas más extremas, no lo ha puesto nada fácil con su política de mano dura. Sus repetidas y mortíferas operaciones de castigo sobre Gaza, en paralelo con su política de aislamiento y la expansión de los asentamientos ilegales de colonos le ha enfrentado abiertamente incluso con la Administración Obama. Como se ha comprobado y desgraciadamente se demostrará una y otra vez en el futuro, embolsar el conflicto palestino en sus reductos con muros, vallas e imponentes fuerzas de seguridad está destinado al fracaso. Mientras no se acuerde un statu quo válido para ambas partes y no impuesto por la fuerza, la violencia estará presente.

En cuanto a Abbas, ha sido la viva imagen de la impotencia. Sus esfuerzos por maniobrar en el campo diplomático, prácticamente el único terreno en el que se puede mover, con la declaración de Palestina como Estado observador por la ONU y la ruptura con los Acuerdos de Oslo, no han movido un milímetro la posición israelí ni han servido para mejorar las precarias condiciones de vida de la población.

En una reciente y excelente entrevista de Mikel Ayestaran en ABC, el escritor israelí Amos Oz insistía en la única alternativa al actual callejón sin salida: “Dos Estados, seguir el ejemplo de países como Checoslovaquia. Dividir esta casa en dos apartamentos y vivir como vecinos, no hay otra solución posible. Los fanáticos de ambos lados tratan de convertirlo en un asunto religioso, pero es una cuestión de tierra”.

El primer ministro israelí fracasa en su intento de embolsar el conflicto palestino con medidas de fuerza y aislamiento

La doble crisis de Brasil

2015 octubre 14
por Miguel Salvatierra

El Brasil modélico en lo político y en lo económico de hace cuatro o cinco años ha perdido su aura. No se sabe muy bien si fue primero la crisis política o la económica, pero lo cierto es que ambas aparecen estrechamente entrelazadas. La sensación de declive se percibe también en la sociedad y las malas noticias llegan hasta de la ‘canarinha’, la brillante selección de fútbol, que no levanta cabeza tras caer con estrépito en el Mundial del año pasado ante Alemania con un marcador de escándalo, 1-7.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su vicepresidente, Michel Temer, hablan en un acto para promocionar el turismo de los Juegos Olímpicos de Río 2016, celebrado en Brasilia. EFE

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su vicepresidente, Michel Temer, hablan en un acto para promocionar el turismo de los Juegos Olímpicos de Río 2016, celebrado en Brasilia. EFE

La presidenta Dilma Rousseff, que ganó las elecciones en octubre de 2014 de forma ajustadísima, con una ventaja de apenas tres millones de votos en un país de 146 millones de electores, se encuentra en una posición de extrema debilidad. El miércoles de la pasada semana, el Tribunal de Cuentas (TCU) rechazó por unanimidad las finanzas de su Gobierno en 2014 en las que ha detectado graves irregularidades en el capítulo de gastos. Aunque la decisión del tribunal no es vinculante, ha adquirido una trascendencia extra al producirse un día después de que el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) decidiera reabrir una demanda de la principal fuerza de la oposición, el Partido de la SocialDemocracia Brasileña (PSDB), en la que se pedía la impugnación de los mandatos de Rousseff y de su vicepresidente, Michel Temer, por presuntas irregularidades en la campaña electoral. Se les acusa de aprovecharse de propiedades del Estado –edificios públicos, espacios televisivos y dinero sucio procedente de Petrobras–, para su campaña partidista.

Ambos reveses para el Gobierno van a alimentar el asedio de la oposición contra la presidenta y a reforzar su estrategia para solicitar su destitución. Rousseff niega las acusaciones y, según declaró en una entrevista radiofónica, ve ya “luz al final del túnel” y vincula las iniciativas de la oposición con “variantes golpistas” . Sin embargo, la popularidad de la mandataria está bajo mínimos, con menos del 10% de aprobación, y se ha visto obligada a ceder poder a través de una reforma ministerial a uno de sus aliados, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) para reforzar su posición en el Legislativo. De momento, el Tribunal Supremo frenó el pasado martes un intento de la oposición para sacar adelante un proceso de ‘impeachment’, pero habrá nuevos intentos.

En el terreno económico y con el país en recesión, la batalla se centra en el desajuste fiscal que se prevé equivalente al 0,5% del PIB en los presupuestos de 2016 y que he hecho que la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s rebaje la nota de crédito del país al llamado ‘bono basura’. La lucha contra este déficit ha forzado al Gobierno a anunciar nuevos recortes del gasto que van a afectar a programas sociales.

Rousseff tiene ante sí una tormenta casi perfecta, política y económica, que va a poner a prueba todas sus capacidades y, sobre todo, la limpieza de su gestión. Pero más allá de lo que le suceda a la presidenta, el coloso brasileño parece haber entrado en una fase de fuertes turbulencias que los más optimistas calculan que no comenzarán a despejarse hasta dentro de al menos dos años.

Crece el asedio de la oposición para destituir a la presidenta Rousseff mientras la economía sigue sin dar muestras de recuperación

Quejas por la cara mestiza de Francia

2015 octubre 8
por Miguel Salvatierra

La realidad inobjetable que se puede percibir prácticamente en todo Europa es su diversidad. Basta con salir a la calle de las grande ciudades, Londres, París, Madrid o Berlín, para comprobar el mestizaje étnico que se ha producido. Distintos colores de piel, religiones y orígenes geográficos conforman un sociedad muy distinta a la de hace cincuenta años o menos. Es un fenómeno vivo que crece día a día, pero su percepción también cambia.

Nadine Morano, durante un mitin de la pasada campaña electoral. AFP

Nadine Morano, durante un mitin de la pasada campaña electoral. AFP

Casi dos tercios de los ciudadanos comunitarios considera que la discriminación por raza está generalizada y la mitad piensa lo mismo sobre el recelo basado en convicciones religiosas. Así lo revela un Eurobarómetro divulgado este pasado jueves, que señala cómo la intolerancia étnica ha subido ocho puntos desde 2012, 64%, mientras que el rechazo a otras religiones aumenta once puntos, 50%.

Estos datos europeos se han publicado la semana en la que en Francia se encontraba en todo su apogeo la polémica por las declaraciones de Nadine Morano, eurodiputada y ministra de Formación Profesional entre 2010 y 2012 durante el Gobierno de Nicolas Sarkozy. En un debate televisivo, Morano se quejó de que la inmigración masiva está cambiando la cara de Francia. Según la exministra, “hay que mantener cierto equilibrio”, ya que “somo una país judeo-cristiano de raza blanca” y con demasiados extranjeros “Francia ya no sería Francia”.

Las críticas han crecido tanto que Sarkozy, pese a sus resistencias iniciales a imponer una sanción, ha decidido retirar a Morano de las listas de su partido, Los republicanos. La línea dura del líder de los conservadores franceses con la inmigración tiene sus límites, si no quiere pisar de lleno el terreno abiertamente xenófobo del Frente Nacional (FN), sobre todo cuando se encuentra en la rampa de lanzamiento de su candidatura para las elecciones de 2017.

La polémica recuerda a la que en su día provocó la presencia de jugadores negros y árabes en la selección francesa de fútbol. El veterano dirigente del FN, Jean Marie Le Pen, siempre se ha quejado de que en el equipo nacional casi todos son negros. En 2011, unas grabaciones salieron a la luz con unas conversaciones en la federación de fútbol francés en las que se hablaba de proponer cuotas en el fichaje de jugadores binacionales con objeto de potenciar una selección menos mestiza. No es coincidencia que en aquel momento el equipo francés cosechara derrota tras derrota y que nadie se acordara de la selección ‘negra-blanca-árabe’ que ganó el Mundial de 1998, ni de su gran estrella, Zinedine Zidane, nacido en Marsella, pero de origen argelino.

Aunque es innegable que hay un problema migratorio a escala mundial, que es necesario afrontar con política inteligentes y eficaces, resulta infalible que en tiempos de crisis las tendencias autoritarias siempre recurren a culpar de todos los males a los otros, al extranjero, a los de otro color de piel, a los de otra religión, en definitiva al más débil y minoritario. El lado oscuro que muestra Morano o Le Pen en Francia es similar al de Trump en Estados Unidos, Viktor Orbán en Hungría e incluso Maduro en Venezuela.

 

La exministra Nadine Morano lamenta que la inmigración masiva está haciendo que el país ya no sea blanco

 

Guerra a las humanidades en Japón

2015 octubre 2
por Miguel Salvatierra

El Gobierno de Japón ha decidido que en estos momentos no es necesaria la enseñanza de humanidades ante las nuevas prioridades del país. El pasado junio, el ministro de Educación, Habukun Shinomura envió una carta a las universidades públicas con la recomendación de que eliminaran o reestructuraran las licenciaturas de Literatura, Historia, Arte, Educación, Derecho, Economía o Sociología para potenciar las carreras técnicas.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante una rueda de prensa parlamentaria, el pasado viernes. EFE

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante una rueda de prensa parlamentaria, el pasado viernes. EFE

La cuestión es que la carta, más que una propuesta, era una exigencia, ya que la financiación de la universidad dependería de la aplicación del plan gubernamental. El motivo de tal reforma es, según el Ejecutivo, paliar la escasez de técnicos y científicos cualificados que estaría provocando el envejecimiento de la población. La mayor parte de las universidades han acatado la directriz, aunque entre las que lo han rechazado destacan la de Tokio y la de Kioto, las dos únicas que figuran en el ranking de las 100 mejores del mundo.

El primer ministro Shinzo Abe lleva desde diciembre de 2012 en que llegó al poder tratando de sacar a la país de dos décadas de estancamiento con la aplicación de una agresiva política de reformas estructurales, que hasta ahora no ha dado los resultados esperados. La realidad es que las dos décadas de crecimiento económico estancado no están siendo traumáticas. El país mantiene un nivel de vida y tecnológico envidiable –el paro está en torno al 4%– y la población no da muestras de estar insatisfecha. Sin embargo, los cambios demográficos y la fuerte competencia de otras potencias asiáticas como China y Corea del Sur explican las urgencias de Abe.

Niñas japonesas al salir de un colegio de Tokio. REUTERS

Niñas japonesas al salir de un colegio de Tokio. REUTERS

El tinte autoritario del primer ministro nipón que se desprende de su forma de imponer las reformas ya quedó de manifiesto con sus controvertidas opiniones sobre el reciente pasado de Japón. Abe cuestionó la existencia de las esclavas sexuales en el Ejercito imperial durante la Segunda Guerra Mundial y que los criminales de guerra nipones lo fueran desde la óptima de su país.

Este desprecio de los hechos históricos se compagina bien con ese plan reformista que quiere impulsar al ‘homo habilis’ del siglo XXI en detrimento de las especialidades del conocimiento más ligadas al ser humano: el pensamiento, la literatura, la música, la teoría de la justicia, la estética. Entre las características más genuinas de las humanidades figura el fomento de la autocrítica, la creatividad y la capacidad de análisis más allá del momento inmediato. Y estos aspectos, aunque no sean fácilmente cuantificables, sirven para impulsar a un país y mejorar la formación y vida de sus habitantes.

En cualquier caso, no parece que los planes del Ejecutivo nipón sean un hecho aislado. En España, a partir del año próximo desaparecerá la filosofía del segundo de bachillerato, arrumbada como lo fueron la literatura, la música o la pintura. Y más allá de estos hechos puntuales en Japón o en España, hay una clara tendencia general a considerar las carreras de humanidades como algo inútil o poco práctico. Luego extraña que personas con relevancia social o de importantes responsabilidades hablen de forma penosa, se expliquen mal, les falte vocabulario o desconozcan hechos básicos de nuestra historia y cultura. Quizás ese declive de las humanidades tenga más repercusión en nuestra realidad práctica de lo que pudiéramos pensar.

 

El Gobierno pide a las universidades públicas que dejen de impartir licenciaturas en Literatura, Arte, Educación, Derecho, Economía o Filosofía