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Vuelve la Europa de los muros

2016 abril 15
por Miguel Salvatierra

Todos los diagnósticos coinciden en que el proyecto europeo se encuentra en un estado crítico. Artículos, reflexiones, pronunciamientos y editoriales señalan con precisión los males. La falta de acción ante el problema de los refugiados, el auge de los partidos xenófobos, una política económica que ha fomentado la desigualdad y la primacía de los valores financieros sobre los democráticos suponen algunas de las lacras que han sumido a la Unión en el peor momento de su historia.

Un manifestante nazi se enfrenta a la policía en Kolding, Dinamarca.EFE

Un manifestante nazi se enfrenta a la policía en Kolding, Dinamarca.EFE

El acuerdo con Turquía para la entrega de refugiados se puede interpretar como el signo más representativo del declive de un proyecto europeo que, pese a sus luces y sus sombras, probablemente nunca había actuado con mayor cinismo e insolidaridad. El sálvese quien pueda ante el aluvión de los refugiados y el arrumbamiento de la Europa sin fronteras se ha instalado de forma descarada en los Gobiernos europeos.

Hasta ahora, el proyecto europeo iba hacia adelante, con pasos muy cortos, flagrantes contradicciones y una lentitud exasperante, pero nada hacía pensar en el retorno a unas mentalidades y situaciones que parecían enterradas en el pasado. Sin embargo, las dudas comienzan a aflorar cuando algunos países levantan muros y alambradas en sus fronteras o emergen partidos de corte filonazi.

En  ‘Stasiland. Historias tras el muro de Berlín’, una excelente obra entre la novela y el reportaje, publicada hace más de una década y elaborada con multitud de entrevistas con gerifaltes y víctimas del régimen policial de  la RDA, la periodista australiana Anna Funder refleja en uno de sus pasajes el alivio de varios alemanes orientales por la reciente caída del Muro y la firme sensación de que no se volvería a repetir. Sin embargo, hay alguien que apunta cómo no hay nada imposible: “¡Quién hubiera pensado que podían llegar a construir un Muro! ¡Eso también era imposible! Y al final, ¡quién hubiera pensado que podría caer! ¡Eso era también imposible!

En el actual momento europeo, todo es posible también. No hay ningún terreno ganado que se pueda perder. La irrupción del terrorismo yihadista y el auge de los mensajes xenófobos están creando un excelente caldo de cultivo para formaciones políticas que encarnan todo lo opuesto al proyecto europeo basado en la diversidad, la tolerancia y la solidaridad. Los avances de partidos de extrema derecha o filonazis en Grecia, Francia, Alemania Polonia, Suiza, Eslovaquia, Noruega o Finlandia no deben tomarse a la ligera. La mayoría de los analistas consideraban que en Estados Unidos Donald Trump se desinflaría a las primeras de cambio y hoy está al borde de obtener la candidatura republicana. Son señales de alarma que los responsables europeos, los Gobiernos, no parecen atender concentrados en sus propios ombligos electorales. Ninguno de los problemas que padece Europa tiene una solución mágica y rápida, pero como enseña el pasado reciente su desafío exige actuar unidos y sin planteamientos cortoplacistas.

Los Gobiernos hacen oídos sordos a las señales de alarma ensimismados en sus ombligos electorales