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A la oposición venezolana solo le vale 'arrasar' en las urnas

2015 noviembre 18
por Miguel Salvatierra

Ante las elecciones del próximo seis de diciembre, la oposición venezolana afronta de nuevo una carrera de obstáculos que va creciendo según se acerca la cita con las urnas. Aunque todas las encuestas coinciden en pronosticar una victoria contundente de las fuerzas rivales del Gobierno de Nicolás Maduro, para lograr un cambio efectivo en el poder necesitan arrasar en las urnas, ganar con un resultado humillante para al régimen.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en un acto electoral en Maracaibo, el pasado viernes. EFE

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en un acto electoral en Maracaibo, el pasado viernes. EFE

En las elecciones de 2010, pese a que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y su aliado el Partido Comunista de Venezuela (PCV) obtuvieron el 48,13 de los votos frente al 51% de la alianza de la oposición, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), y el partido Patria Para Todos (PPT), los chavistas lograron 98 de los 167 escaños en liza, gracias en gran parte las componendas del escrutinio. Ya en estas elecciones el declive bolivariano fue evidente y la perspectiva de una futura derrota en votos y escaños se vio como más que probable.

Para evitar el desastre, el Gobierno de Maduro ha ido incrementando la batería de medidas de defensa, entre las que figura la modificación de los circuitos electorales (distritos), donde no hay  presencia de la oposición, para asegurarse 35 escaños ya antes de contar los votos, el encarcelamiento e inhabilitación de candidatos rivales y la utilización de los medios de comunicación y recursos públicos en la campaña. También se ha servido del conflicto montado de forma interesada con Colombia para neutralizar el voto de los estados fronterizos con el estado de excepción.

Aún así, es tal el deterioro de las condiciones de vida, con largas colas ante los mercados y una crónica escasez de alimentos y medicinas, que la oposición puede vencer incluso en los bastiones chavistas. La situación económica hace tiempo que está fuera de control, con una inflación de casi el 200%, y una inseguridad provoca más muertos que un conflicto bélico: 25.000 al año. A ello se uno la impopularidad de Maduro, incluso entre los propios chavistas. Según las empresas de sondeos Datanálisis y Venebarómetro, el sucesor de Chávez solo contaría con un 25% de aprobación.  El voto de castigo y el rechazo a Maduro puede ser un cóctel letal.

En cualquier caso, un triunfo de la oposición no supondría el cambio drástico que muchos desean. Se abriría un escenario esperanzador, pero también lleno de incertidumbres y riesgos. Maduro ha prometido respetar los resultados “gane quien gane”, aunque ha advertido que “la revolución no va a ser entregada jamás”. Toda una declaración de intenciones.

 Por primera vez en 16 años, los antichavistas podrían superar las trampas electorales y obtener un triunfo en votos y escaños