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La comunidad internacional se olvida de Siria

2015 marzo 18

La comunidad internacional parece haberse olvidado de la guerra de Siria y de la catástrofe humana que ha provocado. Tras un primer respaldo a las fuerzas rebeldes que se enfrentaban al régimen dictatorial de Bashar al Asad, la desunión de las milicias opositoras y, sobre todo, la irrupción en escena del Estado Islámico (EI) han hecho que Occidente no tenga una estrategia clara ante el conflicto. La amenaza fundamentalista del EI ha convertido a Asad en un problema secundario.

Un padre y sus tres hijos, supervivientes de un reciente bombardeo de las tropas leales al presidente Asad en la ciudad de Alepo. REUTERS/HOSAN KATAN

Un padre y sus tres hijos, supervivientes de un reciente bombardeo de las tropas leales al presidente Asad en la ciudad de Alepo. REUTERS/HOSAN KATAN

Ahora el EI se lleva todos los titulares y centra todas las inquietudes geoestratégicas. Al entrar el pasado 15 de marzo en el quinto año de guerra conviene recordar que estamos ante el conflicto humano más grave de este siglo. Una guerra que ha provocado ya 200.000 muertos, más de cuatro millones de refugiados en los países vecinos –como si Madrid y Barcelona se vaciaran—y 7,2 millones de desplazados.

Los países donantes empiezan a estar cansados. La comunidad internacional apenas ha cubierto el 61% de los 6.000 millones de dólares reclamados para la respuesta humanitaria. Jean-Raphaël Poitou, responsable geográfico de Acción contra el Hambre para Oriente Próximo ha denunciado que “donantes clave como el Programa Mundial de Alimentos han tenido problemas para financiar su ayuda vital para millones de personas y los países de acogida empiezan a endurecer sus fronteras. Como resultado, el número de sirios que tratan de cruzar a la desesperada el Mediterráneo ha aumentado exponencialmente en los últimos meses”. También los donantes privados empiezan a mostrar fatiga y su atención se ha desplazado hacia otras crisis como la del ébola.

Millones de refugiados

Más allá de de los avatares bélicos, millones de sirios ven como se aleja el horizonte de una vida normal al tiempo que su situación se hace cada vez más insostenible. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha publicado en su informe ‘La realidad de Alepo: vivir bajo los barriles bomba’ este testimonio de Mahmud, nombre ficticio por seguridad de un trabajador del hospital de Al Salama con el que colabora la ONG: “La vida se ha vuelto insoportable, pero no podemos permitirnos irnos, ya que al menos tengo la suerte de tener un trabajo en Alepo. Quienes se lo pueden permitir se han marchado a Turquía. Otros están atrapados en campos en el lado sirio de la frontera, o están buscando refugio donde pueden con tal de salir de Alepo. La vida diaria está llena de miedo: no sabes en quién confiar, con quién puedes hablar. La vida familiar se rompe y los matrimonios discuten. Pocos niños van al colegio, están nerviosos y asustados. El crimen y los saqueos se han disparado en Alepo, que solía ser un lugar tranquilo y seguro. La situación de seguridad es impredecible, y los bombardeos pueden producirse en cualquier momento. La vida es insoportable”.

Los bombardeos con los llamados barriles bomba reflejan de una forma muy fiel la crueldad y el horror de esta guerra. Sin la precisión de un proyectil o un misil tradicional, el barril bomba es un bidón de unos 500 kilos relleno de explosivos y metralla que se lanza sobre todo contra núcleos de población. Los helicópteros los lanzan lejos del alcance de los lanzacohetes rebeldes sin calibrar muy bien el objetivo, provocando víctimas de forma indiscriminada y muchas amputaciones a causa de la metralla, explica Carlos Francisco, coordinador general para Siria de MSF.

Las organizaciones implicadas en la ayuda a la población siria quieren dar en este cuarto aniversario un aldabonazo a la comunidad internacional para que abandone su pasividad. Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados y ex subsecretario general de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, ha declarado que “2014 ha sido el año más oscuro de esta terrible guerra. Los civiles no están protegidos, como prometió el Consejo de Seguridad, su acceso a la ayuda humanitaria no ha mejorado y los fondos humanitarios disminuyen en relación con las necesidades. Es indignante cómo estamos fallando a los sirios.”

Cuando se cumple el cuarto año de guerra, crece la población desplazada mientras la ayuda humanitaria decae y las negociaciones de paz están en vía muerta