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Los réditos xenófobos del atentado de París

2015 enero 13
por Miguel Salvatierra

No habían pasado ni 24 horas del atentado que costó la vida a diez trabajadores del semanario Charlie Hebdo y a dos policías, cuando la líder de Frente Nacional, Marine Le Pen, aprovechó la ocasión para declarar que la pena capital debería formar parte del “arsenal jurídico” contra los crímenes más abominables. Para ello, la líder de la ultraderecha francesa reiteró que convocará un referéndum para reintroducir la pena capital si resulta elegida presidenta en las elecciones de 2017. No es extraño que no fuera invitada a la gran manifestación que recorrió las calles de París el domingo posterior a los tres días de pesadilla.

Manifestación de Pegida (Europeos Patriotas contra la Islamización de Occidente), el pasado 12 de enero en Dresde (Alemania). EFE

Manifestación de Pegida (Europeos Patriotas contra la Islamización de Occidente), el pasado 12 de enero en Dresde (Alemania). EFE

El socialista François Lamy, encargado de organizar la manifestación, fue claro al explicar que el Frente Nacional no fue invitado por fomentar la división entre los  ciudadanos franceses. “Hemos invitado a todos los partidos políticos, republicanos y democráticos, que quieren unir al país frente a este drama de ‘Charlie Hebdo’. No hemos invitado a los que dividen el país, estigmatizan a los musulmanes y juegan con los miedos”, dijo.

En Gran Bretaña, Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (Ukip), que se ha convertido en la tercera fuerza política del país, aseguró que el ataque de París fue producto “de la política fallida del multiculturalismo”. El líder ultraconservador británico añadió en una entrevista a la cadena Channe Four que la única manera de prevenir sucesos como el ocurrido en París es “teniendo una política de inmigración que controle a todo el que llegue a este país desde cualquier parte del mundo”. La réplica más inmediata procedió del viceprimer ministro británico Nick Clegg, quien acusó a Farage de “sacar partido político de un acto horripilante”.

El movimiento ismalófobo alemán Pegida y el partido euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD) también salierona a la palestra para asegurar que lo sucedido en París “refuerza” sus advertencias contra el Islam. Pegida congregó el pasado lunes a 18.000 manifestantes en Dresde para reclamar la limitación del derecho de asilo y alertar contra la supuesta islamización de Alemania. A juicio del portavoz de AfD y líder del partido en el ‘land’ de Brandeburgo, Alexander Gauland, atentados como los de París ponen de manifiesto la “fragilidad y necesidad de protección de nuestra sociedad y sus principios”.

La canciller Angela Merkel, en su mensaje de Fin de Año, fue muy explícita en su condena de toda xenofobia y llamó a no secundar las convocatorias de Pegida. El llamamiento fue secundado por un grupo de 50 personalidades de la vida pública alemana -incluidos los excancilleres socialdemócratas Helmut Schmidt y Gerhard Schröder- que, a través del diario con más lectores del país, Bild, suscribió un gran  titular en su portada con la frase “No a Pegida”.

No hay duda de que los trágicos episodios de París van a incrementar los recelos hacia la población musulmana y de rechazo hacia la población inmigrante. De hecho, ya se han atacado mezquitas en Francia, Suecia y Alemania. La situación va a requerir un gran esfuerzo y entereza por parte de los dirigentes políticos, pero también de los medios de comunicación y de la propia sociedad para que esa fractura en ciernes no siga abriéndose hasta provocar graves problemas de convivencia. Como se ha señalado de forma unánime estos días en Francia, la mejor defensa ante la barbarie integrista es la reafirmación en los valores y principios de la libertad y de los derechos humanos. Cualquier concesión en ello por mínima que se supondrá dar una ventaja a los integristas.

La ultraderecha europea trata de sacar partido político a la matanza en el semanario Charlie Hebdo