Skip to content

Quién fuera Angela Merkel

2014 diciembre 17
por Miguel Salvatierra

Una ovación de diez minutos refrendó la rotunda reelección de Angela Merkel al frente de su partido, la CDU. Hasta en diez veces tuvo que pedir la canciller que pararan los aplausos tras ser confirmada el pasado nueve de diciembre por el 96,7% de los votos como líder de los cristianodemócratas alemanes. Por poco no rebasó su marca del anterior congreso de 2012, en el que obtuvo el 97,9%. Será su octavo mandato consecutivo.

Angela Merkel agradece los aplausos de los asistentes al Congreso de la CDU, tras ser reelegida como presidenta, el pasado nueve de diciembre en Berlín. AFP

Angela Merkel agradece los aplausos de los asistentes al Congreso de la CDU, tras ser reelegida como presidenta, el pasado nueve de diciembre en Berlín. AFP

Con la mayoría de los líderes europeos en graves problemas de estabilidad o continuidad, desde el propio Rajoy hasta Cameron, Hollande o Renzi, Merkel goza de una credibilidad tan sólida como envidiada. Y no es solo dentro de su propio partido. El pasado domingo, un sondeo de Emind, publicado por el diario Bild, indicó que un 56% de los alemanes desean que consiga un cuarto mandato para presidir el Gobierno en las elecciones federales previstas para 2017. Algo lógico si se tienen en cuenta el barómetro mensual de la cadena pública alemana ARD que sitúa su índice de aprobación en el 67%.

Presidenta de la CDU desde hace 14 años y a los mandos de Alemania desde 2005, no hay en el escenario político actual germano ninguna personalidad política capaz de hacerle sombra.  Un periodista del semanario Der Spiegel, Dirk Kurbujuwit, atribuye esa falta de alternativa a los lazos especiales que Merkel ha conseguido tejer con la población alemana. Sus orígenes modestos, su discreto marido y una vida alejada de toda ostentación la hacen una dirigente muy cercana. Pese a que pudiera ser un montaje, al ciudadano medio no le extraña verla comprando en un supermercado de precios baratos en Berlín y pagando en caja con su dinero.

Tanto en Alemania como en Europa, la canciller sigue siendo una gran devota de la economía de ‘tanto tienes, tanto gastas’, pese a las peticiones de sus socios, entre ellos España, de que impulse una política de gasto que facilite la recuperación de los países periféricos. La adopción del primer presupuesto con déficit cero desde 1969 la ha ratificado en su doctrina, aunque empiece a mostrar algo de flexibilidad ante las sombrías perspectivas de futuro en Europa. Esta disciplina económica prusiana ha hecho también que las previsiones de crecimiento sean bastante modestas, con un alza del PIB del 1% para 2015 y 1,6% para el siguiente. El paro se ha situado en un 6,6%, el más bajo desde 1990, aunque uno de cada cinco asalariados tenga un empleo precario.

En el plano internacional, aunque la revista Forbes la ha designado este año como la ‘mujer más poderosa del planeta’ por novena vez en once años, Merkel se resiste a ejercer sin ambages el liderazgo europeo e internacional que debería por su peso y fortaleza. El pasado reciente sigue haciendo de contrapeso a ese protagonismo, al igual que las reticencias europeas a un ‘diktat’ alemán que vaya más allá de lo económico. Sin embargo, la deriva expansionista y autoritaria de Putin, sobre todo a raíz de la intervención en Ucrania, ha hecho que Merkel se convierta en la principal voz crítica de sus sueños imperiales.

Esta popularidad interna y el prestigio internacional han hecho que el ministro de Hacienda, Wolfgang Shäuble, la haya llegado a comparar con Napoleón, pero el futuro también tiene sus nubarrones. La dificultad de la CDU para encontrar aliados, en un sistema como el alemán en el que llegar a acuerdos con otras fuerzas es casi obligado, y su debilidad regional —los democristianos solo gobiernan en cuatro de los 16 estados federados— van a obligar a Merkel y su partido a una gran esfuerzo ante  las legislativas, sobre todo, si como han prometido, no pactarán de ningún modo con los eurófobos de Alternativa por Alemania.

Considerada la mujer más poderosa del mundo, la canciller acaba de ser reelegida de forma incontestada al frente de su partido y su índice de aprobación es del 67%