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Cura femenina para el Servicio Secreto de EE UU

2013 abril 2
por Miguel Salvatierra

Con el nombramiento de Julia Pierson como nueva directora del Servicio Secreto de EE UU, el presidente Barack Obama quiere dar una nueva imagen a una agencia marcada por el machismo y los escándalos de prostitución. Será la primera mujer en dirigir un departamento en el que el 90% de los agentes especiales son hombres. Un desequilibrio que pudo favorecer la afición de los equipos de protección en misiones en el extranjero a invitar a prostitutas a sus hoteles.  

De 54 años, Pierson tiene “una carrera ejemplar”, en  palabras de Obama, y cuenta con treinta años de experiencia en la agencia de la que ahora pasa a ser máxima responsable. El Servicio Secreto tiene dos misiones esenciales para la seguridad nacional. Quizá la fundamental y, sin duda, la más visible es la de proteger al presidente y al vicepresidente, así como a sus familias, a  los jefes de Estado y de Gobierno de visita en el país y a las personas que se designe.  También investiga las amenazas contra esta serie de personalidades y se encarga de la seguridad de la Casa Blanca, de la residencia del vicepresidente, de las misiones diplomáticas extranjeras y de otros edificios en el área de Washington DC.

La otra cara menos conocida de su labor se centra en la investigación destinada a prevenir los delitos informáticos y los usos malintencionados del ciberespacio que pueden crear inestabilidad económica y socavar la confianza en los sistemas financieros de Estados Unidos.  Para ello, el Servicio Secreto investiga las violaciones de las leyes relativas a la falsificación de las obligaciones y los valores de Estados Unidos; los delitos financieros como el fraude relacionado con los dispositivos de acceso, el fraude relacionado con las instituciones financieras, el robo por suplantación de identidad y el fraude informático; así como los ataques informáticos contra las infraestructuras financieras, bancarias y de telecomunicaciones del país.

Imagen maltrecha

La imagen del Servicio Secreto quedó maltrecha cuando informaciones periodísticas revelaron que agentes encargados de supervisar la visita del presidente a Obama a Colombia, en abril del pasado año, con ocasión de la Cumbre de las Américas, habían invitado a prostitutas a las habitaciones su hotel. El incidente costó el puesto a nueve agentes y forzó la dimisión del jefe de la agencia, Mark Sullivan, después de siete años en el cargo. Otras investigaciones sobre hechos similares en El Salvador y Buenos Aires dio a entender que, más allá de constituir un hecho aislado, como señaló la secretaria de seguridad interior, Janet Napolitano, se trataba de una práctica habitual tolerada por la jerarquía.

La decisión de Obama ha suscitado algunas críticas que han calificado a Pierson como una candidata débil con demasiado tiempo tras una mesa y poca experiencia sobre el terreno. Sin embargo, Obama ha decidido hacer un movimiento con gran significado hacia un electorado femenino habitualmente adicto y después de que en los últimos meses se criticara a su Administración por el escaso número de mujeres en los cargos de responsabilidad para este segundo mandato.

Obama pone por primera vez a una mujer, Julia Pierson, al frente de un departamento de inteligencia sacudido por los escándalos de prostitución