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Túnez se rebela contra la violencia de los ‘barbudos’

2013 febrero 18
por Miguel Salvatierra

 

El féretro del político opositor asesinado, Chokri Belaid, es portado por sus partidarios en la multitudinaria manifestación del pasado 8 de febrero en Túnez. Efe

El féretro del político opositor asesinado, Chokri Belaid, es portado por sus partidarios en la multitudinaria manifestación del pasado 8 de febrero en Túnez. Efe

El partido islamista Enahda de Túnez no ha sabido administrar su aplastante victoria en las elecciones generales del 23 de octubre de 2011 con la moderación y tolerancia que se les atribuían en principio. El asesinato a tiros del dirigente de la oposición, Chokri Belaid, un duro crítico de los islamistas, ha sido el trágico colofón de la permisividad del régimen con la violencia de los salafistas radicales. Estas bandas de ‘barbudos’, como se les suele llamar, ya cometieron otro asesinato hace cinco meses al linchar en la calle de la localidad de Tatouine a Lofti Nagdh, coordinador del partido recién fundado Nida Tunis (Llamamiento tunecino). Desde el Gobierno, Enahda ha condenado estos actos atribuidos a los salafistas, pero de una manera ritual y sin ninguna contundencia.Bandas salafistas

La realidad es que desde hace casi dos años las bandas salafistas ha protagonizado numerosos actos de violencia en medio de una impunidad casi total. En junio de 2011, un grupo de exaltados trataron de impedir por la fuerza la proyección de una película de la directora Nadia el-Fani  sobre la laicidad en los países musulmanes. Ese mismo año, el 7 de octubre, la difusión por la cadena de televisión privada Nessma TV del film ‘Persépolis’ provocó una nueva ola de protestas a causa de que en la cinta de dibujos animados para adultos se muestra a Dios bajo la apariencia de un venerable anciano. El director del canal fue condenado a una multa y tuvo que pedir perdón. Otro de los actos de mayor brutalidad se produjo en junio de 2012 cuando los salafistas saquearon la exposición ‘Primavera de las artes’ en La Marsa, cerca de la capital. Lejos de perseguir y castigar a los culpables de los desmanes, dos de los artistas presentes en la muestra pueden ser condenados a prisión.

En una larga relación que dista de ser exhaustiva, figura también el ataque a la embajada estadounidense el pasado septiembre, en el que murieron cuatro personas, y la persecución del decano de la facultad de letras de La Manouba.  Pendiente de la sentencia de un juicio en el que se piden cinco años de prisión, a Habib Kazdaghli se le acusa de abofetear a una estudiante que portaba el velo integral y que se obstinaba en acudir a clase a pesar de estarle prohibido.  El decano presentó una denuncia por el saqueo de su despacho por dos estudiantes, entre ellos la supuestamente abofeteada y fue a su vez acusado de la agresión.

Protesta multitudinaria

El asesinato a tiros de Belaid ha colmado la paciencia ante esta creciente impunidad y su respuesta fue la multitudinaria manifestación del ocho de febrero durante el entierro del opositor fallecido. El asesinato político y las reacciones provocadas han desembocado en una crisis de Gobierno de incierto resultado. La situación ha abierto fisuras en el propio partido en el poder, entre moderados y duros, obstaculizando la formación de un hipotético Ejecutivo de técnicos.

La viuda de dirigente asesinado, Basma Jalfaui Belaid, durante la protesta del pasado 10 de febrero ante la Asamblea legislativa tunecina. Efe.

La viuda de dirigente asesinado, Basma Jalfaui Belaid, durante la protesta del pasado 10 de febrero ante la Asamblea legislativa tunecina. Efe.

Túnez fue el país pionero de la ‘primavera árabe’ y lo que suceda tendrá una gran relevancia para los procesos de apertura instalados en otros países del área. De hecho, en Egipto, los gobernantes islamistas se están encontrando también con una oposición más vigorosa cada día a sus imposiciones y, como en Túnez,  sus capacidades para administrar los graves problemas del país suscitan crecientes dudas. 

Las protestas contra los desmanes de las bandas integristas amparadas por el Gobierno sumen al país en una grave crisis