Skip to content

Hitler regresa al futuro

2013 febrero 11
por Miguel Salvatierra

 

El director suizo de origen judío Dani Levy llevó al cine una paródica visión de Hitler en ‘Mi Führer’.

El director suizo de origen judío Dani Levy llevó al cine una paródica visión de Hitler en ‘Mi Führer’.

Adolf Hitler se despierta aturdido en un solar de Berlín sin saber cómo ha llegado allí desde el búnker donde estaba con Eva Braun. El Führer aterriza en un futuro en el que no hay tropas rusas y en el que para empezar a ganarse la vida debe trabajar como actor invitado en el espectáculo de un humorista turco y acaba siendo una estrella de YouTube. Sin necesidad de un flamante Delorean o un excéntrico científico, como sucede en el cine, el dictador nazi viaja en el tiempo en uno de los libros de gran éxito en Alemania: ‘Ha vuelto’ (‘Er ist wieder da’). Su autor, el periodista alemán Timur Vermes, ha escrito una sátira humorística en la que Hitler no renuncia a su perfil ideológico y es reconocido por la gente que le toma por un actor. Las situaciones cómicas se suceden, incluida una paliza a cargo de unos neonazis enfurecidos por las críticas a su partido.

La obra, al igual que otras similares, ha vuelto a abrir el debate sobre una ‘banalización del nazismo’. Especialistas como Daniel Erk han alertado sobre los peligros de que estas recreaciones de ficción acaben desdibujando los hechos históricos. Se trata de una larga polémica que ya se reflejó con intensidad en las críticas de Claude Lanzmann, el director de ‘Shoah’ (1985), la película-documental de diez horas sobre el Holocausto, a ‘La lista de Schindler’ (1993) de Steven Spielberg. Para el director francés este tipo de obras solo consiguen falsear lo que sucedió y considera imposible representar el horror de los campos a través de la ficción. Solo los testimonios de aquellos que vivieron esa terrible experiencia nos permitirían, según Lanzmann, percibir de una manera algo más fidedigna lo que supuso el genocidio.

‘El gran dictador’

Sin embargo, los precedentes en torno a Hitler se pueden contar por decenas. Antes de conocerse todo el horror nazi, Charles Chaplin escribió, dirigió y protagonizó ‘El gran dictador’ (1940). Dos años después Ernst Lubitsch realizó la también magistral ‘Ser o no ser’ (‘To be or not to be’), donde el personaje de Hitler aparece también en clave cómica. El poder político de la risa en ambos casos crea complicidad y conjura el miedo que podía causar el personaje. En el teatro, el dramaturgo Bertolt Brecht, escribió desde su exilio en Finlandia la parábola satírica ‘La resistible ascensión de Arturo Ui’ (1941).

Escena del ‘Gran dictador’, película escrita, realizada y protagonizada por Charles Chaplin en 1941

Escena del ‘Gran dictador’, película escrita, realizada y protagonizada por Charles Chaplin en 1941

Más cercanas en el tiempo están dos películas que también suscitaron polémica: ‘El hundimiento’ de Oliver Hirschbiegel y ‘La vida es bella’ de Roberto Benigni. En el primer caso se criticó la humanización del personaje y en el segundo se consideró excesiva la fantasía de convertir un campo de concentración en un juego infantil. Menos éxito de crítica y público tuvo ‘Mi Führer (2007) de Dani Levy, también en clave paródica.

Sacralización o debate

Todo apunta a que la polémica siempre estará presente y que reírse a costa del hombre que causó tal devastación y muerte en Europa provocará fundamentadas objeciones. Sin embargo, quizá la principal cuestión a valorar sea el resultado conseguido por cada obra en particular. Se corre el peligro de una sacralización de lo sucedido que limite la reflexión y el debate, pero también existe el riesgo de caer en una banalización frívola que le reste peso y trascendencia histórica a una de las etapas para terribles de la Humanidad y que nunca deberíamos olvidar.

“Ochenta años después de su acceso el poder, una novela superventas en Alemania vuelve a plantear el debate en torno al tratamiento de la figura del Führer”