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El bucle de 'El Ala Oeste de la Casa Blanca'

2013 enero 27
por Miguel Salvatierra
El presidente Obama habla con dos de sus ayudantes en el Despacho Oval. AFP

El presidente Obama habla con dos de sus ayudantes en el Despacho Oval. AFP

El discurso de investidura del presidente Barack Obama del pasado lunes invitaba a desempolvar de la memoria algunos viejos recuerdos de la serie televisiva El Ala Oeste de la Casa Blanca y a revisitar algunos de sus capítulos. Pese a  ser  una ficción, el brillante guionista Aaron Sorkin incluyó elementos y situaciones tomados de la realidad a través de los asesores que participaron en su producción. A la cabeza de estos contribuyentes de ideas al guión figuró la sugestiva Dee Dee Myers, la secretaria de prensa de la Casa Blanca durante los dos primeros años de la presidencia de Bill Clinton. Ella precisamente, con su humor espontáneo y ágil estilo con los ‘chicos de la prensa’, subyace en la portavoz de ficción C. J. Cregg.

 

 

Llama la atención que muchas de las grandes cuestiones, problemas y confrontaciones políticas de una serie que echó el cierre hace más de seis años (1999-2006) pervivan en el discurso de Obama y sus desafíos de hoy con más actualidad de la que podíamos prever. Temas como el enfrentamiento con la mayoría republicana en el Congreso, el control de armas, el abismo fiscal, la lucha por estrechar el margen entre los más ricos y los más desfavorecidos, los impuestos, el aborto, el fundamentalismo religioso (cristiano), el empleo de la tortura y el uso (ilegal) de la fuerza en el exterior para combatir el terrorismo están planteados en términos y contextos muy similares a los actuales.

En estas vías paralelas, el presidente ficticio, ‘Jed’ Bartlet, parece adelantar muchas de las actitudes y reacciones en torno al personaje real. Hay coincidencia, por ejemplo, en las encendidas pasiones a favor y en contra que suscita el mandatario, al igual que el ser considerado un peligroso derrotista de izquierdas por sus detractores. Una de las facetas más llamativas del mandatario televisivo es su facilidad dialéctica, sus discursos marcados por el sentido ético, redondos y contundentes, repletos de grandes frases y de llamamientos a la conciencia del ciudadano. Una cualidad que está en Bartlet, pero que también estuvo en Clinton y que encontramos en Obama. Ayuda mucho sin duda que ambos son del partido demócrata y que comparten una misma tradición ideológica, pero la lucha por la igualdad de oportunidades, la preocupación por los más desfavorecidos, los grandes ideales y la lectura innovadora de los ‘padres fundadores’ están muy presentes en el mandatario actual y en su doble televisivo.

Escena de uno de los capítulos de 'El Ala Oeste de la Casa Blanca', con Martin Sheen en el papel de presidente.

Escena de uno de los capítulos de 'El Ala Oeste de la Casa Blanca', con Martin Sheen en el papel de presidente.

Ficción alimentándose de la realidad, realidad bajo el influjo de la ficción. “Debemos ser fuente de esperanza para los pobres, los enfermos, los marginados, las víctimas del prejuicio, no solo por pura caridad, sino porque la paz en nuestro tiempo requiere el fomento constante de aquellos principios descritos por nuestra fe común: tolerancia y oportunidad, dignidad humana y justicia”, dijo Obama en una frase el discurso de investidura que Sorkin hubieran incluido sin dudarlo en la serie.

“Gran parte de los desafíos políticos presentes en la famosa serie de televisión perviven en el segundo mandato del presidente Obama”