LOCURA

Locura

Sin sonido, tu nombre camina por la delgada línea del horizonte. Le roba un suspiro al sol y cae hambriento en los pliegues de la mano que permanece cerrada. Claro que estoy loca…inocentemente loca por haberte amado.
Hablo sola, dibujo en el aire, bailo la melodía que nadie escucha. Miradas rápidas y cómplices que terminan el sonrisas. Una mariposa violeta sale de mi escote con aroma a piel…la guardo en mi pelo y maquillo mis párpados con sus alitas de seda.
Miles de pétalos desde el muelle hasta la puesta de mi corazón. Camino rojo que orienta el amor perdido. Se abren las bocas más audaces y murmuran la loca palabra que no conozco: olvido.
Hombres de blanco acarician mi cabeza, como alas de palomas heridas buscando el alivio solo para ellas. No sabes lo bello que es estar loca, poder respirar en el fondo del mar, dormir sobre el temblor de las orquídeas, inyectar tu recuerdo en la rosas sin espinas de mis senos.
Cómo es que no logran verte? Maldita e impiadosa cordura. Falsa y necia piedad entretejiendo con hilos negros, un manto que no necesito.
No tragaré la medicina que pones en mi boca. Nunca! Como te atreves a intentar borrar su rostro, si aun él, sonríe en cada salto que doy hacia la nada. Acaso envidias no poder matar la muerte? Mira, mira como juntos de la mano, caminamos sin rozar el asfalto, sobrevolamos la ridícula cordura y soñamos todo aquello que tú no te atreves.
Oh…mundo enrejado, empequeñecido y gris, que anestesias las emociones de tus criaturas…la locura es tan solo el arte de amar sin tiempo y sin espacio.

VERANO DEL 42

COMO EL VERANO DEL 42

Libero la penumbra del cuarto vacío. Vuela como un pájaro asustado escapando a contraluz montada en las partículas de polvo que danzan encandiladas por un sol temprano. Geranios color sangre esquivan los encajes del cortinado que nadie bordó. Mis pies navegan sobre pisos de madera flexibles como una cintura a la hora del amor. Por debajo de la puerta, blanco sobre se desliza hasta rozar el último instante de la espera. Ahora en mis manos, no he podido evitar que tiemble como una hoja a punto de caer en los brazos de la tormenta.
Paso frente al espejo que duplica todo el cuarto de estar. Mi cabello aun sigue atado, aunque la nívea cinta que lo sostiene, está a punto de besar mi espalda. Sobre la redonda mesa de esterilla, una rosa de satén se estremece de cara a la brisa. Junio de 1942…
Afuera las sirenas y los aviones componen una melodía de espanto y terror. Comienzo a llorar sin leer la carta. El escudo del sobre sacude la sangre de mi cuerpo hasta dejarla en blanco. Fría, húmeda, la piel suda y se congela en un suspiro. Regresan los besos que dormitaban en los andenes. Se vuelven a abrir los ojos después del abrazo. El silbato del tren y los brazos fuera de las ventanillas. Promesas que se evaporan el los remolinos del destino.
Dejo la carta sin abrir, sobre unas cuantas misivas aprisionadas bajo un medallón de bronce. Grito sin gritar. Desgarro el camisón de seda que dibuja una silueta con sabor a muerte. Alguien llama a la puerta. Insiste, golpea las ventanas, me nombra. Es el joven que me ayuda con las compras de la semana. Prendo la radio a todo volumen para escuchar “según pasan los años” y abro la puerta. Tímido y titubeante deposita el pedido sobre un amplio sillón de brocato y me mira con sus ojitos empañados. Caigo de rodillas y me aferro a su cintura. Acaricia mi cabeza, besa mi frente, mis lágrimas…hasta que mi boca se lanza inconsciente sobre sus labios de fuego. Deja caer sus tiradores y me abro ante tanta inocencia, como una flor al amanecer. El mañana es hoy.

lavozdigital.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.