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El ‘catenaccio’ vanguardista

2012 junio 28
por Ignacio Tylko

La España mágica, desbordante y arrolladora de la que se disfrutó hace cuatro años en Austria y Suiza, donde el tiqui taca cambió la historia de un país hasta entonces perdedor, no se vio ni en el Mundial de Sudáfrica ni mucho menos en esta Eurocopa. Salvo el choque ante Irlanda, no es ese grupo tan alegre, rápido, fluido y perseverante en ataque. Pero se paseó ante Francia sin necesidad de pisar el acelerador y no sufrió ocasiones en contra ante los portugueses, pese a disfrutar de dos días menos de descanso. Y ese inconveniente no es cuestión baladí, máxime si se tiene en cuenta que los internacionales españoles se presentaron en la Eurocopa extenuados.
Quienes les siguieron día a día en la concentración próxima Gdansk aseguran que apenas se entrenaron a buen ritmo, que más bien recuperaron. Descanso activo, que dicen los especialistas en Educación Física. Se les ve faltos de chispa y frescura. De ahí que la entrada de Pedro, lesionado durante buena parte del curso y con las piernas menos cargadas, suponga un soplo de aire fresco durante los partidos.
“Se puede discutir que jugáramos bien pero en defensa estuvimos extraordinarios. Y no solo los cuatro de atrás sino también los dos medios”, insistió Del Bosque en el postpartido. Elogió el “esfuerzo” colectivo de su grupo, se quitó importancia al afirmar que “a los entrenadores les hacen bueno los jugadores”, y reconoció que fue un choque lento y de control”.
Sí, definitivamente, España ha inventado la fórmula del ‘catenaccio’ elegante y vanguardista. Un método que consiste en reforzar la retaguardia pero no con once soldados atrincherados. Es un modo de defender a través de la posesión del balón. Es tan viejo como el fútbol pero ‘La Roja’ lo ha modernizado y perfeccionado. Mientras yo posea el cuero, seguro que no sufro ocasiones y, además, el rival se desgasta más yo. Ahora, a ese fútbol combinatorio le falta rapidez, desborde y movilidad sin balón para percutir en ataque. Pero la seguridad en la zaga es enorme, con ayudas constantes de los centrales a los laterales y con Busquets y Xabi Alonso, inmensos, en auxilio de todos.
Es lícito quejarse de que los partidos discurren monótonos, sin apenas noticias, como un rondito, pero España ha construido una valla lejos de Casillas. Y está formada por balones, no por hierro, ni por alambre de espinas. Algo así como el balonmano llevado al fútbol. Toco de lado a lado, mantengo la posesión y no pierdo balones para evitar que el rival corra al contragolpe. La ventaja reside en que en el deporte rey no existe la infracción por juego pasivo y que los contactos apenas se permiten.
Pero es un bloque maduro, sólido, ganador, estable, y de mentalidad fuerte. Es cierto que ‘La Roja’ pudo haber fracasado en la primera fase si no es por la ayuda del alemán Wolfgang Stark y de San Casillas y es verdad también que la semifinal ante Portugal se jugó en el canto de un duro. Bruno Alves lanzó al travesaño y el balón se fue al limbo, y Cesc tiró raso, golpeó en el palo y entró.
¿La suerte de los campeones? Puede ser. Pero Del Bosque no tuvo que forzar a ningún jugador porque los cinco elegidos le pidieron lanzar. Tenían confianza, no como antaño. Sergio Ramos estaba seguro de que marcaría a lo Panenka, con cierta frivolidad si se quiere, pero con agallas. Tras fallar ante el Bayern de Múnich en semifinales, para lanzarlo así hay que tenerlos muy bien puestos o pasar de todo. Un antes y un después del triunfo ante Italia, también desde los once metros, y con Iker y Cesc de protagonistas. De Viena a Donetsk. Del punto fatídico al cielo.