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Toque, galones y alubias de Tolosa

2012 junio 24
por Ignacio Tylko

Confieso que jamás me había sentido tan cómodo en un partido de cuartos de final de España. Antes era un cruce maldito y resulta que ahora los campeones convierten un clásico ante Francia en un monólogo de superioridad insultante. Los galos fueron guiñoles en manos de ‘La Roja’, un equipo sin corazón, sin alma, muerto ya desde los vestuarios.
“Son los mejores del mundo”, sentenció Karim Benzema, acabado el ‘amistoso’ de Donetsk. Sus palabras suenan a una rendición previa. El delantero francés no fue ni la sombra del futbolista descollante del último curso en el Madrid. Se pareció a ese jugador abúlico que llegó a España. La culpa es del toque. A base de pases precisos, España desarboló por completo a los de Laurent Blanc, quien también reconoció, sin ambages, que los rojos fueron mejores. Y punto.
Xavi Hernández no es el de la Eurocopa de hace cuatro años porque el tiempo pasa y las lesiones no perdonan, pero sigue marcando el ritmo de los partidos. La pelota corre a la velocidad que determina el mago de Tarrasa. “Cada vez nos respetan más”, señaló tras cerrar un billete a semis no muy celebrado. Es malo acostumbrarse a los éxitos y no festejarlos en su justa medida. Cuando dejas de ganar, te das cuenta. Es como el hombre que no valora a su mujer hasta que se marcha con otro.
Sí nos valoran, y de qué forma, los rivales. Se encierran atrás y miran como España juega, gana y se divierte. Otra señal de grandeza. La afición extranjera empieza a estar harta del dominio ibérico y se pone de lado del inferior. Sí. Vi el partido en un pub irlandés de Varsovia y la mayoría de los bebedores empedernidos de cerveza iban con los gabachos. Y la última señal de superioridad, y muy importante, reside en que los árbitros también respetan a los campeones. De ahí que el alemán Stark no indicase el claro penalti de Busquets a los croatas y ayer, en cambio, sí se señalara el cometido sobre Pedro -muy bien el tinerfeño en el rato que estuvo en el campo- en las postrimerías del choque.
Gran Jordi Alba y excepcional Xabi Alonso en el día de sus cien internacionalidades. ¿Quiénes decíamos que llegaba agotado a la Eurocopa porque la había jugado todo en el Madrid? Los suyo va en los genes y en esa alimentación rica de Donosti. ¡Vivan las alubias de Tolosa! Es un futbolista extraordinario. Antes de empezar, en las imágenes que se observan del túnel de vestuarios, ya se le veía manejar el cotarro. Una palmadita a Ramos, una conversación con Xavi Alonso, un estiramiento adecuado, un saludo educado a los rivales. Su facilidad para alternar el juego en corto y en largo no tiene parangón. Su sentido táctico es magnífico, lo que le hace suplir la falta de velocidad. El disparo es conocido. Y además de todo esto, en Donetsk acompañó, llegó al área, cabeceó picado y a contrapié de Lloris y marcó. Un centrocampista completo. Y si encima ya no le tiemblan las piernas en los penaltis. España tiene un tesoro con él. Donde esté una buena alubia, que se quite la fina cocina francesa. !Txakoli para todos! Esta ronda la paga el de Tolosa, el hijo del ‘mítico’ Perico.