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El efecto bumerán del doble nueve

2012 mayo 26
por Ignacio Tylko
Álvaro Negredo

Cuando uno experimenta sin convicción, como le ocurrió a Del Bosque ante Serbia, suele ocurrir que el ensayo tiene un efecto gaseosa. Al técnico salmantino no le agrada jugar con dos delanteros centros, y más en la selección española, que si por algo destaca es por la versatilidad de sus jugadores y la calidad técnica del centro del campo.

Negredo, y sobre todo Soldado, se vieron perjudicados por el hecho de jugar juntos. Quería verlos a ambos en acción el técnico, quizá para decidir quién puede llegar mejor o serle más útil a España en la Eurocopa, pero la apuesta tuvo un efecto bumerán para ambos delanteros. Son dos arietes puros, especialistas en el remate y en la búsqueda de espacios para ganar la espalda a los centrales. Al jugar ambos, se neutralizaron solos.

Uno se quitó el espacio al otro, hasta el punto de que el valencianista fue una caricatura de sí mismo en Saint Gallen. Se le vio sin sitio, desorientado, perjudicado por el planteamiento y los nervios de verse examinado. Apenas intervino. No tuvo nada que ver su desempeño en Saint Gallen con la aparición descollante en el amistosos ante Venezuela, en La Rosaleda. Si su ‘hat trick’ de febrero le abría las puertas del Europeo, su pobre actuación en el ensayo ante los balcánicos y la inminente incorporación de Fernando Torres al grupo le perjudican. También su irregular final de curso con los ‘chés’.

A Negredo tampoco se le vio disfrutar ante los serbios, pero al menos se retrasó más a recibir y gozó de algo más de protagonismo. No mucho. Apenas un cabezazo desviado, anulado por fuera de juego, y un disparo muy forzado. Quería un gol que le afianzara en el puesto y quizá le faltó más combinación y menos búsqueda del lucimiento personal. Pero es lo que tienen estas reválidas.

No le gustó el test a Del Bosque y en la segunda mitad volvió a sus orígenes. Prescindió de los dos puntas y apostó por Adrián con Silva por detrás. Una figura más parecida al ariete mentiroso que combina mejor con la idiosincrasia de este combinado campeón. Está bien probar alternativas, ya que un Europeo se traduce en hasta seis finales, conviene disponer de varios planes, pero es evidente que España solo jugará con dos ‘9’ en caso de extrema necesidad. Claro que, cuando lleguen Xavi e Iniesta, a los delanteros se las abre el mundo. Como dijo Negredo, ven el desmarque antes de que el punta se mueva y se la ponen de cine.