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Pagar por no ver

2012 agosto 20
por Ignacio Tylko

David Albelda volvió a salir quemado del Bernabéu, quejoso de que en el coliseo merengue ocurran cosas extrañas. Se refería el viejo valencianista a esa polémica acción que acabó en gol invalidado a Soldado por un presunto fuera de juego del ariete nacido en la capital del Turia pero formado en la fábrica de Valdebebas. Llora el mediocentro ‘che’, sonríen con ironía los antimadridistas que pueblan la Piel de Toro y se lamentan los telespectadores. Otro verano de guerras televisivas, pingües beneficios por los derechos de retransmisiones para los dos grandes, fútbol de pago para dar y tomar y resulta que no hay una imagen en la que se aprecie cuándo arranca Soldado. ¡Manda huevos!, que diría el otro. Sí hay varias tomas para ver que Higuaín sale en posición correcta en su gol y también para apreciar si hay penalti sobre Di María, pero no para ver si el Valencia tiene razón de sentirse maltratado por el asistente de Delgado Ferreiro. Sí se observa, empero, que la falta se saca varios metros por delante del lugar de la infracción. Error clamoroso que da carnaza a los malpensados.

Pellegrini, casi tan bien situado como el linier, lo vio claro. En el estadio, dio la sensación de que Sergio Ramos estaba por detrás. Pero no había cámara como testigo. Nada que ver la realización de este partido con el Barcelona-Real Sociedad ofrecido por Canal Plus. Hay crisis, se ahorran en medios y lo paga el aficionado. A buen seguro que se trata de un error, mayúsculo pero fallo humano o tecnológico al fin al cabo, pero el espectáculo recién arranca, que dirían los argentinos, y mejor no sembrar dudas. Mourinho no se pregunta ahora el porqué, ni arremete contra los trencillas o el sistema. Seguro que no hay mala intención pero la mujer del César tiene que serlo y parecerlo. Pensar mal es gratis y llorar sale barato. Lo de pagar por ver, lema de la teletaquilla, suena a coña.

Milla debió dimitir

2012 agosto 7
por Ignacio Tylko

Vaya por delante que Luis Milla es una víctima de un calendario despiadado, mal pergeñado por las altas instituciones, peor parido por ese engendro que representa la Liga de Fútbol Profesional y ratificado por la Federación de Villar, pero no debió dejar pasar más de cinco minutos desde el ridículo olímpico para dimitir. Su salida hubiera sido más digna y el relevo más natural. Pero el turolense imitió a los politicos al uso, se quiso aferrar al cargo y evitó conjugar un verbo tabú en este país. Y no debía de ser en este caso una cuestión económica sino más bien de orgullo, porque la Federación asegura que se trata de una no renovación de contrato, no de una destitución.
Al que fuera mediocentro del Barça y el Real Madrid le avalaban el título europeo conquistado recientemente con las promesas españolas y la clasificación para un certamen que los futboleros no vivían desde Sídney. Pero el fracaso no admite paliativos. Mala planificación, preparación impropia de un bloque campeón y ejecución lastimosa sobre el césped. Y mucho menos justificaciones arbitrales o atribuibles a la mala suerte. Sería un síntoma de perdedores. Un volver a la etapa ominosa del fútbol patrio.
Que España se incapaz de hacerle un gol a Japón, Honduras y Marruecos supone un atentado a la imagen del deporte rey. Y mucho más no saber perder, montar bronca, rodear al árbitro en plan macarra y hasta empujarle. Nada que ver este estilo con el que ‘fair play que propone Vicente del Bosque y que elevó a ‘La Roja’ a lo más alto del escalafón mundial renunciando incluso a un suculento ‘biscotto’ con el 2-2 ante Italia dibujado en forma de velitas. El técnico charro sufrió la debacle en silencio. Milla es uno de los suyos y la olímpica su vivero. Seguro que asume la derrota como algo suyo.
Es cierto que el fútbol es el deporte menos olímpico, ya que compiten las selecciones B de cada país, pero esa mancha emborrona un expediente intachable del fútbol español de selección desde que Luis Aragonés fue valiente y aplicó la técnica de los bajitos. Concluyó que, a falta de condición física de base, el ‘tiqui taca’ era la mejor opción española. Un arma de destrucción masiva para sus rivales.
Esa final de Copa metida con calzador por falta de pechas, la Eurocopa, la falta de descanso de los jugadores, le mezcla de uno tipos que llegaron a Londres en plena pretemporada y de otros que acudieron como colofón a una campaña extenuante, abocaron a un desastre que puede dejar secuelas anímicas en jugadores emergentes. No así en Javi Martínez, Jordi Alba y Mata, campeones de Europa con la absoluta en Kiev. Milla se convierte en la primera víctima.

‘O Rei’ Xavi

2012 julio 2
por Ignacio Tylko

Después de una campaña extenuante, agravada por esos problemas en el tendón de Aquiles que le obligan a frenar, Xavi Hernández se guardó lo mejor de sí para el duelo del año. Como hacen los más grandes, apareció en el día D y la hora H. Ante Italia, volvió a impartir una lección magistral, similar a las que le convirtieron en el mejor futbolista de la Eurocopa de hace cuatro años.
Manejó el partido como quiso. Tocó, paró, templó y mandó. Una faena extraordinaria que minimizó a Pirlo, al que tuvo arrestos incluso de salir a presionar para evitar que los italianos la sacaran jugada desde atrás. Iniesta fue elegido el mejor jugador de la Eurocopa y Fernando Torres el ‘pichichi’, pero no es casualidad que ‘La Roja’ alcanzase su versión excelsa cuando se encontró al de Terrasa en toda su extensión.
Compareció en la previa y reconoció que le hubiera gustado ser más trascendente en la sufrida semifinal ante Portugal, donde incluso fue reemplazado. Para ser el mejor, la modestia y la autocrítica son premisas innegociables. Y Xavi sabe mejor que nadie cuando está fino y cuando dolorido. Está ya desgastado, pero su aportación es decisiva. El pase que le dio a Jordi Alba en el segundo gol, el que supuso la rendición por adelantado de los italianos, fue sensacional. Una décima de segundo más tarde, y sería fuera de juego. Más de medio gol fue suyo.
Aunque España dispone de un bloque consolidado y con recorrido, ya que es bastante joven, su futuro a este nivel pasa por Xavi. A sus 32 años, la gran incógnita reside en conocer en qué condiciones puede llegar al Mundial de Brasil’14. Al cerebro del Barça le hace ilusión, pero compaginar la exigencia del club con la selección se antoja casi imposible. Seria aconsejable no convocarlo para partidos de medio pelo, ya que las fases de clasificación se han convertido en un paseo para España, y reservarlo para las grandes ocasiones. A día de hoy, la selección no tiene un sustituto de garantías para Xavil. Ni el Barça. Thiago Alcántara puede ser el elegido, pero le falta continuidad, precisión y fortaleza mental.

La sombra de ‘Mou’ y el victimismo luso

2012 junio 28
por Ignacio Tylko

”¡Qué injusticia!”, clamaba Cristiano Ronaldo, con la mirada perdida y el peinado todavía perfecto porque su gomina es de las caras, después de 120 minutos de lucha y nueve lanzamientos de penalti, ya que el astro luso se había preparado para el último cuando lo más lógico es que ejecutar el primero. “¡No tuvieron ocasiones!”, se lamentaba Pepe tras la derrota. “Ellos se clasificaron por suerte”, se limitaba a mascullar Nani, sumido en la depresión.
Durante el choque, hubo sus más y sus menos. Leña soterrada. Como casi siempre, Pepe dejó alguna señal de esa violencia que le persigue cuando salta al césped y se transforma. Saltó y le metió la rodilla en la espalda a Xabi Alonso, luego soló un codo y siempre protestó al árbitro como si fuera un angelito. Y Coentrao, el tercer ‘español’ de las ‘Quinas’, parece que se llevó las manos a sus partes blandas después de un rifirrafe con el banquillo español, al parecer a causa de algún comentario de Pepe Reina cuando le señalaron un fuera de banda mal sacado.
Ciertamente, los lusos han caído igual que podían estar en la final. La moneda les volvió a salir cruz en la penúltima ronda pero rozaron la victoria y no fueron peores que España, salvo en la prórroga. Cristiano Ronaldo, empero, quedó anulado en el partido clave. Fue el rey ante holandeses y checos, pero frente a Arbeloa, Ramos, Piqué, y las ayudas magníficas de Busquets y Alonso, solo apareció para lanzar las faltas, y bastante mal por cierto. Es el mejor del mundo, con permiso de Messi, pero de nuevo le lloverán críticas por no responder en el duelo que pudo cambiar la historia del fútbol luso.
Pero se merecen el castigo por reclamarle todas las jugadas al turco Cakir, cuya labor no resultó influyente un choque difícil y eso ya supone bastante premio. Cada falta, cada piscinazo en el área o en sus proximidades, cada brote de cierta dureza, traía consigo a un grupo de portugueses con gestos airados de desaprobación. Ya desde que se conoció la designación, los vecinos comenzaron a lamentarse.
Una señal más de ese victimismo histórico que persigue a su selección, el mismo que perjudicaba a España hasta que hace cuatro años cambió la historia en Austria y Suiza. Que si el turco lo ha propuesto Villar, que si el presidente de la Española controla la comisión de árbitros de la UEFA, que si el vicepresidente de este organismo es turco, colabora con UNICEF y es amigo del Barça. Igual todo eso es cierto, pero no perdieron por eso.
Recuerdan estos episodios a José Murinho sacando su lista negra de errores arbitrales y citando a su nómina de colegiados ‘uefos’ proscritos porque, a su juicio, habían beneficiado al Barça o perjudicado a los blancos. Es un emblema del fútbol portugués, comparte representante con la mayoría de jugadores y el propio Paulo Bento en la figura de Jorge Mendes, y su influencia es enorme en el entorno de las ‘Quinas’. Su sombra es alargada. Comenzaron a jugar el partido antes, en las conferencias de prensa previas, y lo perdieron. Hasta que no destierren las excusas, su selección no será campeona. España lo aprendió de sus propias experiencias erráticas.

El ‘catenaccio’ vanguardista

2012 junio 28
por Ignacio Tylko

La España mágica, desbordante y arrolladora de la que se disfrutó hace cuatro años en Austria y Suiza, donde el tiqui taca cambió la historia de un país hasta entonces perdedor, no se vio ni en el Mundial de Sudáfrica ni mucho menos en esta Eurocopa. Salvo el choque ante Irlanda, no es ese grupo tan alegre, rápido, fluido y perseverante en ataque. Pero se paseó ante Francia sin necesidad de pisar el acelerador y no sufrió ocasiones en contra ante los portugueses, pese a disfrutar de dos días menos de descanso. Y ese inconveniente no es cuestión baladí, máxime si se tiene en cuenta que los internacionales españoles se presentaron en la Eurocopa extenuados.
Quienes les siguieron día a día en la concentración próxima Gdansk aseguran que apenas se entrenaron a buen ritmo, que más bien recuperaron. Descanso activo, que dicen los especialistas en Educación Física. Se les ve faltos de chispa y frescura. De ahí que la entrada de Pedro, lesionado durante buena parte del curso y con las piernas menos cargadas, suponga un soplo de aire fresco durante los partidos.
“Se puede discutir que jugáramos bien pero en defensa estuvimos extraordinarios. Y no solo los cuatro de atrás sino también los dos medios”, insistió Del Bosque en el postpartido. Elogió el “esfuerzo” colectivo de su grupo, se quitó importancia al afirmar que “a los entrenadores les hacen bueno los jugadores”, y reconoció que fue un choque lento y de control”.
Sí, definitivamente, España ha inventado la fórmula del ‘catenaccio’ elegante y vanguardista. Un método que consiste en reforzar la retaguardia pero no con once soldados atrincherados. Es un modo de defender a través de la posesión del balón. Es tan viejo como el fútbol pero ‘La Roja’ lo ha modernizado y perfeccionado. Mientras yo posea el cuero, seguro que no sufro ocasiones y, además, el rival se desgasta más yo. Ahora, a ese fútbol combinatorio le falta rapidez, desborde y movilidad sin balón para percutir en ataque. Pero la seguridad en la zaga es enorme, con ayudas constantes de los centrales a los laterales y con Busquets y Xabi Alonso, inmensos, en auxilio de todos.
Es lícito quejarse de que los partidos discurren monótonos, sin apenas noticias, como un rondito, pero España ha construido una valla lejos de Casillas. Y está formada por balones, no por hierro, ni por alambre de espinas. Algo así como el balonmano llevado al fútbol. Toco de lado a lado, mantengo la posesión y no pierdo balones para evitar que el rival corra al contragolpe. La ventaja reside en que en el deporte rey no existe la infracción por juego pasivo y que los contactos apenas se permiten.
Pero es un bloque maduro, sólido, ganador, estable, y de mentalidad fuerte. Es cierto que ‘La Roja’ pudo haber fracasado en la primera fase si no es por la ayuda del alemán Wolfgang Stark y de San Casillas y es verdad también que la semifinal ante Portugal se jugó en el canto de un duro. Bruno Alves lanzó al travesaño y el balón se fue al limbo, y Cesc tiró raso, golpeó en el palo y entró.
¿La suerte de los campeones? Puede ser. Pero Del Bosque no tuvo que forzar a ningún jugador porque los cinco elegidos le pidieron lanzar. Tenían confianza, no como antaño. Sergio Ramos estaba seguro de que marcaría a lo Panenka, con cierta frivolidad si se quiere, pero con agallas. Tras fallar ante el Bayern de Múnich en semifinales, para lanzarlo así hay que tenerlos muy bien puestos o pasar de todo. Un antes y un después del triunfo ante Italia, también desde los once metros, y con Iker y Cesc de protagonistas. De Viena a Donetsk. Del punto fatídico al cielo.

Toque, galones y alubias de Tolosa

2012 junio 24
por Ignacio Tylko

Confieso que jamás me había sentido tan cómodo en un partido de cuartos de final de España. Antes era un cruce maldito y resulta que ahora los campeones convierten un clásico ante Francia en un monólogo de superioridad insultante. Los galos fueron guiñoles en manos de ‘La Roja’, un equipo sin corazón, sin alma, muerto ya desde los vestuarios.
“Son los mejores del mundo”, sentenció Karim Benzema, acabado el ‘amistoso’ de Donetsk. Sus palabras suenan a una rendición previa. El delantero francés no fue ni la sombra del futbolista descollante del último curso en el Madrid. Se pareció a ese jugador abúlico que llegó a España. La culpa es del toque. A base de pases precisos, España desarboló por completo a los de Laurent Blanc, quien también reconoció, sin ambages, que los rojos fueron mejores. Y punto.
Xavi Hernández no es el de la Eurocopa de hace cuatro años porque el tiempo pasa y las lesiones no perdonan, pero sigue marcando el ritmo de los partidos. La pelota corre a la velocidad que determina el mago de Tarrasa. “Cada vez nos respetan más”, señaló tras cerrar un billete a semis no muy celebrado. Es malo acostumbrarse a los éxitos y no festejarlos en su justa medida. Cuando dejas de ganar, te das cuenta. Es como el hombre que no valora a su mujer hasta que se marcha con otro.
Sí nos valoran, y de qué forma, los rivales. Se encierran atrás y miran como España juega, gana y se divierte. Otra señal de grandeza. La afición extranjera empieza a estar harta del dominio ibérico y se pone de lado del inferior. Sí. Vi el partido en un pub irlandés de Varsovia y la mayoría de los bebedores empedernidos de cerveza iban con los gabachos. Y la última señal de superioridad, y muy importante, reside en que los árbitros también respetan a los campeones. De ahí que el alemán Stark no indicase el claro penalti de Busquets a los croatas y ayer, en cambio, sí se señalara el cometido sobre Pedro -muy bien el tinerfeño en el rato que estuvo en el campo- en las postrimerías del choque.
Gran Jordi Alba y excepcional Xabi Alonso en el día de sus cien internacionalidades. ¿Quiénes decíamos que llegaba agotado a la Eurocopa porque la había jugado todo en el Madrid? Los suyo va en los genes y en esa alimentación rica de Donosti. ¡Vivan las alubias de Tolosa! Es un futbolista extraordinario. Antes de empezar, en las imágenes que se observan del túnel de vestuarios, ya se le veía manejar el cotarro. Una palmadita a Ramos, una conversación con Xavi Alonso, un estiramiento adecuado, un saludo educado a los rivales. Su facilidad para alternar el juego en corto y en largo no tiene parangón. Su sentido táctico es magnífico, lo que le hace suplir la falta de velocidad. El disparo es conocido. Y además de todo esto, en Donetsk acompañó, llegó al área, cabeceó picado y a contrapié de Lloris y marcó. Un centrocampista completo. Y si encima ya no le tiemblan las piernas en los penaltis. España tiene un tesoro con él. Donde esté una buena alubia, que se quite la fina cocina francesa. !Txakoli para todos! Esta ronda la paga el de Tolosa, el hijo del ‘mítico’ Perico.

España prefirió empanada

2012 junio 19
por Ignacio Tylko

Distraída quizá por tanto rumor de tongo, un pelín soberbia porque quizá infravaloró a los croatas, con poca frescura, sin hambre, sin contundencia y con dudas en todas sus líneas, España rozó el drama en Gdansk. Nada de bizcochos o pasteles. Le va más lo salado. Preparó una empanada seca y rancia, la metió en el horno, la cocinó y no se quemó de milagro.
Por la suerte, el gol postrero de Navas y, justo es reconocerlo, el amigo Wolfang Stark, en la lista negra por cierto de José Mourinho, España evitó un ridículo comparable a la Eurocopa de 2004 con Iñaki Sáez. O mayor si cabe, porque la calidad de este grupo es muy superior. Pero posee la suerte del campeón y las instituciones la respetan más mucho más. Si hay ‘Villarato’, también ‘Platinato’.
A un rey de Europa y del mundo no le atracan ya de la forma que lo hizo el egipcio Al Ghandour en Corea, ni como le robaron a la España de ‘farolín’ Clemente en esos cuartos de final del Mundial de Estados Unidos ante la Italia del duro Tassotti. Para que nos entendamos, ahora la tratan como al Real Madrid y al Barça en la Liga española. Sí, porque el plantillazo de Ramos es alevoso y quedó impune, y el agarrón continuado de Busquets no solo es penalti sino también intento de suicidio.
Del Bosque es inteligente y sabe que este partido sirvió de lección para el resto del campeonato. Sus jugadores dicen haberla aprendido. España alcanzó los cuartos como líder de grupo pero está espesa, más bien lenta y sin chispa. Brilló solo ante la débil Irlanda y frente a Italia solo cuando vio todo el perdido. Hay que recuperar el espíritu de hace cuatro años, cuando ‘La Roja’ aniquiló a sus rivales con un arma de destrucción masiva: el tiqui taca. En Sudáfrica se coronó para siempre, pero ya no alcanzó el nivel de Austria y Suiza. Preciosa lección de ‘juego limpio’ pero infame empanada.

¡Un poquito de por favor…!

2012 junio 15
por Ignacio Tylko

Nos nos vendría mal a los periodistas ir de vez en cuando a un psicólogo, pasar por el diván y hacérnoslo mirar. ¡¡¡Un poquito de calma y mesura, por favor!!!. ¿Dónde está la virtud clásica del término medio? O es que con esto de la crisis, y de que hay que vender como sea, ya vale todo. Primero se quiere desterrar a Fernando Torres de la selección porque aseguran que es muy malo y que Llorente, Negredo y Soldado son mejores y se lo merecen. Bla, bla, bla…
Después, se le reprocha a Del Bosque que jugara sin un ’9′ puro ante los italianos cuando hace meses se llegó a decir y a escribir que era el sistema idóneo para esta selección porque refuerza el centro de campo de seda, la movilidad y el fútbol de los bajitos. Resulta que el gol ante Italia lo marcó Cesc, el delantero mentiroso, y que el ‘Niño’ falló en este encuentro un par de ocasiones. También por eso había que crucificarlo.
Ahora, porque anota dos goles a una Irlanda de madera, como ya escribió este modesto enviado especial en el análisis publicado en los diarios y portales de Vocento, resulta que hemos encontrado el mejor ’9′ posible, una estrella, un futbolistas indiscutible, un delantero de 10. ¿En qué coño quedamos? Marcarle dos a los ‘verdes’ de Trapattoni tampoco tiene tanto mérito.
Lo que hace falta es que se deje trabajar tranquilo a Del Bosque y a sus chicos, que se piense partido a partido y que no pasemos de enterrar al personal a llevarlo al día siguiente a los altares del fútbol. Torres es lo que es, y lo que ha sido siempre. Un delantero con sus limitaciones en los controles y en la definición, pero de talla mundial. El fichaje más caro del Liverpool, y luego de la ‘Premier’, digo yo que sabrá algo de ésto. Ha tenido unos meses infames en el Chelsea pero es campeón de Europa y del mundo. Ni lo crucifiquen, ni lo entronen. Me limito a un post anterior y al sabio dicho de quien ríe el último…¿Álguien habla ahora de Soldado? Un poquito de por favor…

Placaje al ruso

2012 junio 13
por Ignacio Tylko

Estadio Nacional de Varsovia. Once de la noche del martes. Hace media hora que el duelo entre polacos y rusos se había cerrado con un armisticio futbolístico que dejó a ambos muy vivos de cara a la jornada final. El enEstadioviado especial recoge el ordenador, lo guarda en el macuto y se dispone a salir del campo. Un día menos para llegar al final. Toca pensar en la selección española y en su choque ante Irlanda de Gdansk.
Las gradas están casi desiertas. La batalla entre hinchas radicales se traslada al centro de la capital. De pronto, un ruso salta al césped y atraviesa el campo enarbolando una bandera de su país. Un miembro de seguridad sale tras él. Sprint espectacular de área a área en el que el ruso sale airoso. Hasta que se encuentra con tres agentes de frente. Le reducen entre los cuatro, cada uno le coge de una extremidad, y se lo llevan detenido. Algunos fotógrafos que todavía seguían a pie de césped corren para intentar captar la instantánea y dejar constancia de si existe algún maltrato. Lo que ocurriera ya dentro de los vomitorios, es secreto de Estado.
Sin tranvía ni autobús, cerrados en la zona hasta varias horas después de acabar los partidos -cualquiera entiende los carteles informativos sobre transporte alternativo que lucen en las paradas- , regresar al hotel es una odisea. Del estadio salen columnas de antidisturbios tras custodiar a la expedición de la selección rusa.
Misión cumplida. Desfilan como el Ejército. En las calles aledañas al campo, centenares de agentes vigilan con los escudos protectores en una mano y el arma en la otra. Policía a caballo, furgones, helicópteros sobrevolando Varsovia… Ciudad tomada. Estado de excepción. Al menor conato de agresión, los policías se despliegan, protegen a la víctima y se llevan detenido al delincuente. Sin mediar palabra. Y sin que a nadie le sorprenda la escena.
Hasta que las calles se abran al paso de los vehículos y aparezca algún taxi, detenerse en alguna terraza para reponer fuerzas es obligado. Siguen abiertos un local turco de kebabs y un restaurante local hindú-polaco. Mezcla extraña pero buena gente. Invitan a una ronda de ‘piwo’. Se divisa bien el panorama en la plaza donde confluye la ‘Rondo Wasyngtona’, la calle principal junto al inmenso estadio, que se eleva junto al río Vístula y se divisa desde cualquier rincón de Varsovia.
Alguna escaramuza pero todo más o menos tranquilo. La sensación de tomarse un pollo picante, ya de madrugada, rodeado de escudos policiales, resulta extraña. Los polacos, acostumbrados a mil batallas, lo viven con cierta naturalidad. Intentan entablar conversación. El idioma, esa gran barrera…. Se indignan de que uno solo chapurree cuatro palabras sueltas en su lengua a pesar de tener sangre polaca en las venas. Tienen razón. Culpa paterna. Un tipo enajenado y borracho, Piotr dice llamarse, luce una gorra militar, asegura que viajó desde muy lejos a Varsovia porque quería matar a un ruso. Quería vengar la muerte de su abuelo, asesinado en tiempos del dictador Stalin. Parece que habla en serio, convencido de lo que dice. Los de alrededor sonríen. Se lo toman a guasa. Mejor no insistir.
Al fin llega una taxi. Vuelta al hotel. Decenas de heridos y un centenar de detenidos es una broma para lo que pudo ser. Créanme. No es cuestión de exagerar. En un Barça-Madrid de alto riesgo, se despliegan en torno a 1.000 policías. Para el Polonia-Rusia, más de 6.000, sin contar a los militares. Más de uno de media por cada diez espectadores. Prueba superada.

Crean en el ‘Niño’ que hace reír

2012 junio 10
por Ignacio Tylko

Mejor arranque que en el Mundial, donde se perdió con Suiza. Ante una buena Italia, alejada del ‘catenaccio’ gracias a Prandelli, España hizo algo más para ganar y recrudeció el debate del ’9′. Del Bosque llevó a tres arietes para jugar al final con un nueve mentiroso como Cesc, tener más posesión de balón y madurar a los rivales para luego recoger el fruto. La apuesta no salía bien pero algunas bocas se silenciaron cuando Fábregas firmó el empate tras una combinación excelsa en la que participaron Iniesta y Silva.
Ese tanto del empate, por cierto, dejó un gran detalle para el optimismo. Mientras los transalpinos habían festejado el gran gol de Di Natale como un tesoro divino frente al campeón de Europa y del mundo, Cesc se fue como loco a recoger el balón del fondo de la red para volver a atacar de inmediato. Ni abrazos, ni jolgorio. Un síntoma indudable de grandeza, de ambición. Otro, ver como la mayoría de los voluntarios del centro de prensa eran partidarios de Italia porque sentían que era el equipo débil. Y otro más, ver que el duelo acabó en el área transalpina.
Salió Torres y se recrudeció otro debate. Un mal control le impidió superar a Buffón. Luego, regaló un balón al contrario en otra ocasión pintiparada. Más tarde, erró una vaselina cuando el portero sospechoso de corrupción estaba casi al borde del área. Tenía a Mata solo a la derecha, dispuesto a recibirla y empujarla a puerta vacía. Los errores del ‘Niño’ causaron hilaridad en esos mismos voluntarios y comentarios de ‘fatalny’ (fatal) en los narradores de la televisión polaca. Sacaron a relucir el nombre de Llorente porque es indiscutible que este curso ha hecho más méritos que Torres para ser titular.
Pero hay un detalle que no conviene obviar. Con Fernando en el campo y el partido roto, es cuando los centrocampistas tuvieron una referencia clara. Con su movimiento sin balón y sus desmarques, llegaron más ocasiones. Las falló de forma lamentable pero también las generó. Ahora que muchos querrán enterrarle antes de tiempo, hay que apostar más que nunca por él. Falla en los controles y en el gol, como por cierto le ha ocurrido siempre en mayor o menor medida, también cuando en el Atlético y en el Liverpool le endiosaron, pero está fresco y con enormes ganas de reivindicarse. No lo maten tan pronto. Confíen en el ‘Niño’ que ahora provoca carcajadas. Quien ríe el último…