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Injusticia verde

2012 marzo 14
por silvia tubio

Comencemos con un aviso a navegantes, para  aquellos que aún no saben la diferencia entre la opinión y la información a estas alturas de la película. A ellos les advierto que en estas líneas solo van a encontrar la mirada subjetiva de una periodista, una ciudadana cabreada. Por eso, si les repele que esta redactora ejerza su derecho a opinar libremente, les aconsejo que cambien de canal, de blog porque a buen seguro no les va a gustar nada lo que pienso.

Pienso que a un cabo de la Guardia Civil de Chipiona, de larga e intachable trayectoria profesional, le han jodido la vida simplemente por tener conciencia, por amar el pueblo donde vive (Sanlúcar) y querer que la droga no corra por sus calles con impunidad. Lo conocí hace tiempo en una charla que ofreció la fiscal jefe Ángeles Ayuso en un hotel de Chiclana. Otro ciudadano de los que había que clonar para multiplicarlos hasta el infinito, de los que hablan poco y hacen mucho, me lo presentó. Paco Mena, el presidente de la Federación Provincial Antidroga Nexos, estaba orgulloso porque al fin había alguien dispuesto a montar la primera asociación que luchara contra esta lacra en territorio comanche (Sanlúcar y el resto de la Costa Noroeste). En la orilla de la autopista de la droga nadie había querido dar ese paso. No es fácil verse señalado por vecinos de negocios oscuros pero brillantes todoterrenos. De los que compran complicidades  y son el perejil de cualquier sarao porque para eso invitan. Ojo, siempre piden algo a cambio: tu alma, tu vida, tu silencio, tus brazos para hacer el trabajo sucio.

Ese agente  del que me enorgullecí al instante de conocerlo me contó lo doloroso que era ver a diario jóvenes que tiran por la borda su vida, tratando de emular al narco de moda, con el único propósito de calzar las mismas zapatillas caras o conducir el coche de moda. Ese agente no quería que la juventud de su pueblo hipotecara con el diablo sus años lozanos y decidió montar una asociación que trabajara en concienciar y concienciar. Una labor a la que le dedicó su tiempo libre sin ninguna gratificación económica. Puro interés altruista. No iba a conseguir ninguna medalla por ello, ni ascenso que le engordara la nómina; tan solo iba a ofrecer un servicio a su comunidad.

Pero llegó el momento del absurdo, cuando alguien decidió denunciarlo ante la Dirección General de la Guardia Civil agarrándose de forma inflexible a un régimen disciplinario que impide a un funcionario del Cuerpo Benemérito asociarse ni a la comunidad de vecinos de su bloque…No bastó con que dimitiera y bajara la cabeza, había que sancionarlo con seis meses de empleo y sueldo y desterrarlo de Chipiona como si fuera él quien carga los fardos que tanto odia. Ayer una compañera que asistió a la rueda de prensa que ofreció la AUGC y Nexos para dar a conocer este caso sangrante se repetía una y otra vez la misma pregunta: ¿de verdad que no hay otra razón de fondo? No es la única que lo piensa. Cuesta creer que se destroce a una familia, cortándole medio año el único sustento que entra por la puerta, por montar una asociación antidroga.

Estas líneas van por ti Ch. (ni tu nombre me atrevo a poner no sea que te genere más problemas). Refugiado en el hogar familiar de Jaén, sigue amando el verde que viste desde hace más de 20 años (eso jamás se lo quitarán) aunque nadie de los que pudieron parar este absurdo tuviera ni un ápice de compasión ni sensibilidad. Su falta está tipificada como muy grave, pero a este lado te digo que no hay falta ninguna en tu coraje, que los tuyos, los que te conocemos deseamos que este mundo se llene de gente como tú.

 (la prueba del delito)

P.D.: Como la cosa va de verde. El otro día nos llegaron amargas quejas desde la Comandancia de Cádiz sobre el uso de la palabra pikoleto y pikolandia en un comentario anterior.Vayan por delante las disculpas, pero aquellos que tenemos la enorme suerte de conocer el Cuerpo Benemérito más allá de las notas de prensa hemos escuchado esa misma terminología, descargada de cualquier sentido peyorativo, a los propios guardias. No son los únicos, también se oye en conversaciones distendidas a jueces,fiscales, abogados, maderos y ciudadanos en general cuando se reconoce el trabajo de un Cuerpo que es una de las instituciones más valoradas por los ciudadanos. De ahí nuestra sorpresa cuando se nos informa que el origen de esta palabra procede del entorno abertzale y que sienta fatal escucharla. Vaya, nunca es tarde para aprender. Debo estar entonces confundida o durante años, los agentes que han vivido y sufrido la amenaza terrorista en suelo vasco como auténticos héroes, me han contado la misma trola: “Nos llamaban txakurras (perro)”. “Txakurras campora”, para ser más concretos.