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Peluqueros en pikolandia

2012 febrero 29
por silvia tubio

Este anuncio apareció hace unos días en el puerto de Barcelona, nos lo ha contado hoy la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC):

 ”Por ser necesario para conocimiento del Jefe de la UFSP, interesa conocer si existe personal en nuestra unidad con conocimientos teórico-prácticos en peluquería, dichos conocimientos deberán ser acreditados. Solicita máxima difusión entre el personal y contestación antes del 12 de marzo a las 10:00 horas”.

Lo que no precisa el anuncio es si el aspirante debe tener conocimientos en el arte de la cuchilla y las tijeras o también se requiere experiencia en la aplicación de tintes y mechas. La AUGC critica y con razón, que se tenga que tirar de agentes adiestrados y para los que se les paga (no todo lo bien que debiera y cada vez menos) en estos menesteres. Y la siguiente pregunta que uno se hace, con la que está cayendo, es obvia: ¿debe invertirse el tiempo de funcionarios de la Benemérita en cortarle el pelo a otros del gremio? Las gargantas de Pikolandia rugen al instante: “No te equivoques! que aquí no se pela ni un guardia. La tropa se lo paga en la calle como todo cristo. Eso será para otros”. 

Vale, pongámonos finos y dispuestos a descubrir que entre los cometidos de determinados guardias, adscritos a ciertas unidades (¿equipo de vigilancia estética?) está mantener a raya el flequillo del personal. En serio, ¿no suena a coña? ¿nos lo podemos permitir? Confiesen señoras, sus mechas lo hacen por usted, ¿cuánto hace de la última visita a la peluquería? Y ustedes caballeros, ¿han pensado en regalarle algo a su sufrida/o compañera /o por suplantar las labores del barbero y ahorrarse unos euros? Es lo que ocurre con los gastos superfluos en las economías domésticas, que se eliminan rápido; en las administraciones públicas no ocurre lo mismo y luego salen los boquetes contables.

Pero esto de la crisis está teniendo otros efectos, nada negativos y de lo más higiénicos, sacudiendo las telarañas de la mala gestión de lo público y mostrando suss vergonzosas consecuencias. También está empujando al revisionismo muchas cuestiones impensables de replantear cuando no había preocupación alguna. Quizás ya ha llegado la hora de modernizar los conceptos siguientes: disciplina, jerarquía, mando. La subordinación en las tareas, en el rango, no supone ni mucho menos la sumisión inquebrantable. El respeto a una cadena de mando no obliga a llevar el café al jefe o hacer los recados si a ese trabajador no le pagan por ello. Y menos si esos emolumentos salen de la caja común. Nos dicen a diario que no hay dinero para pagar profesores o médicos, pero sí se invierte en peluqueros…y de uniforme.

Pincha aquí para ver leer la denuncia de la AUGC