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Ladrones de piñas y borregos

2012 febrero 6

Última hora!!!!!!!!!!!! Paren máquinas!!!!!!!!!!!! La Guardia Civil ha detenido a tres tipos en Rota, tela de peligrosos, a los que pillaron con el carrito del icecream. Robando nada más y nada menos que piñas!!!!! de una finca particular. Esto se está poniendo muy feo porque en la Sierra trincaron el otro día a otros ‘mafiosos’ cargaos de ovejas birladas de otra parcela. Llegados a este punto, estaría de arte que alguien comenzara a contar la verdad y que dejáramos de escondernos detrás de medidas estadísticas sobre tasas de delincuencia (¿?) o índices de criminalidad, en los que esta provincia siempre sale estupendamente.

Cuando Rubalcaba se hizo con la cartera de Interior se adoptó una política de control absoluto sobre las estadísticas que miden si sube o no la delincuencia. Esos datos se cocinaban y se difundían desde el gabinete del nuevo secretario general del PSOE y ni las subdelegaciones del Gobierno tenían la posibilidad de facilitarlos al periodista interesado en saber si hay o no menos delitos (fíjate tú qué curiosa es la prensa). Se desconoce aún si esa política orwelliana tan férrea se mantendrá con el nuevo equipo en el ministerio. Recuerdo que el PP acusaba desde la oposición de que el Gobierno de ZP no era claro con esa información.

“Hay una orden dada para que no se vincule el aumento de la delincuencia con la crisis en los informes que elaboramos”. Me lo contó un comandante de puesto que se negó a dar respuestas oficiales a esta periodista (eso sí con la grabadora apagada y jurando que jamás revelaría su nombre). Y me lo dijo antes de las elecciones generales, aclaro. Este mando de la Guardia Civil confirmó lo evidente: que se habían disparado los robos y que en muchos de esos palos se ve la señal de la necesidad. Me contó cómo desaparecían de su demarcación reses que después servían de alimento para familias enteras “y quien diga lo contrario miente”.

La cosa no pinta mejor en lo que queda de año y seguir escondiendo la realidad solo conduce a que el resultado final sea un truño de dimensiones vergonzosas. Acaso reconocer el problema ¿no es el primer paso para solucionarlo?