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To Garzón or not to Garzón

2012 enero 17
por silvia tubio

Dejando a un lado la farfolla habitual de los últimos tiempos (qué vienen los nacionales!!!) , el juicio que se desarrolla en estos momentos y que sienta en el banquillo al magistrado Garzón, me genera un choque considerable de ideas. Por un lado, este juez tiene mi simpatía desde que le arreó fuerte al narcotráfico gallego y empapeló a más de un etarra. Algo que hacen a diario otros compañeros de toga con menos relumbrón. También, es cierto, que me defraudó cuando decidió pasarse a la política. Hay campos que éticamente deben estar vetados a determinados profesionales y un miembro de la judicatura está entre ellos. La imparcialidad que se le presume a cualquier juez se tambalea cuando muestra públicamente sus inclinaciones ideológicas o políticas. Que hay magistrados conservadores o progresistas, de Los Verdes o comunistas, no es normal, es de cajón. No se aceptan lobotomías en la Universidad de Derecho ni se les desnuda para siempre de papeletas cuando aprueban las oposiciones. Pero cuando te debes al conjunto de una sociedad, sin diferenciar entre militantes, simpatizantes o los que pasaban por ahí, cualquier veta de duda se transforma en falla de dimensiones excesivas.

Otra cosa bien distinta es que a este magistrado se le haya sentado en el banquillo por rojo, masón o del Athletic. No estamos ante un indignado, ni un analfabeto, ni un ciudadano medio sin formación en Derecho, sino ante un magistrado capaz de rebatir con vergonzosa brillantez para el contrario, cada uno de esos argumentos. Cuesta trabajo creer que admitiera tal tropelía sin decir ni mú. Y solo hay que estar pendiente a cómo se está defendiendo en la vista oral

Son pocos los que se percatan del hito de un sistema judicial que es capaz de procesar a la estrella de la judicatura. Eso es JUSTICIA. Ser capaz de someter ante la diosa de la balanza a los poderosos y que nadie pueda burlarse de ella (algo que reclamamos con insistencia cuando vemos regularmente que los grandes se escapan por la zona más estrecha de los embudos). Aunque nos parezca la leche en verso, si este señor hubiera cometido un grave error en el ejercicio de administrar Justicia, a sabiendas de que estaba mal, ¿le pasamos la mano por guay? Porque si alguien se ha detenido a leer más allá de los titulares de twitter, a este señor se le juzga por haber autorizado unos pinchazos telefónicos que pudieron violar los derechos de unos presuntos corruptos (caso Gürtel). En esta provincia estamos cansados de ver cómo salen por la puerta de la Audiencia traficantes a los que les pillan con toneladas de droga en la mano y se van de rositas porque las intervenciones telefónicas fueron anuladas. No es menos cierto que en los años que llevo en esta zona trabajando, solo conozco a un juez que las haya pasado canutas por adoptar decisiones que pudieran ser erróneas, y estaba en El Puerto. Un magistrado que la prensa no dudó en cuestionar públicamente, pero que nadie vio en él ninguna persecución política.

Aquellos que se manifiestan a favor de Garzón podrían recopilar pruebas de sus denuncias: sentencia preconcebida, persecución ideológica, juicio fraudulento…Con cuatro datos, este juez es capaz de armar todo un procedimiento y limpiar cualquier sombra de sospecha sobre su persona. De algo estoy convencida, si a este señor se le ha acusado recurriendo a la burda prevaricación, no se va a quedar quieto y altavoces para escucharlo no le van a faltar.