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No disparen al periodista

2011 diciembre 15
por Miguel Domingo García

Nuestra situación aún no es peligrosa, por suerte. Cuando uno piensa en México…

Aquí algunos compañeros, sobre todo los fotógrafos, que se exponen más, se han llevado alguna hostia y sobre todo, empujones. Algún bolazo cuando Astilleros, pero esas son otras batallitas. Los demás hemos visto muchas caras largas, alguna mirada amenazante, insultos muchos, pero sobre todo gritos de “¡manipuladores!”. Lo último es amenazarnos con una querella. Sin ir más lejos, ayer, una mujer me dijo que pedirían “derechos de imagen” si publicábamos la cara de los que se sentaban en el banquillo. Los juzgaban por estafar a los seguros, así que sabían algo de sacar dinero.

En fin. Aunque la situación no sea peligrosa y sepamos que son gajes del oficio, no está de más recordar que este tipo de situaciones no son democráticas, sobre todo, cuando vienen de personas que piden una democracia real, más transparencia y libertad. Exacto, me refiero a Valcárcel y a los momentos de tensión que tuvo que soportar mi compañera de cabecera en este ‘bló’, ayer cuando fue a cubrir la noticia (porque es noticia) de la declaración de los indignados en los juzgados de San José.

Como a los políticos, más que les pese, a esta peña les molestaba que Silvia hiciera periodismo, y contara algo que a ellos les hubiera gustado que no saliera a la luz: dijo que el juez les ha notificado ya que tienen que salir pacíficamente del hospicio o podrían echarlos por la fuerza. Ella no es la culpable de que eso esté pasando, solo lo contó. Pero era una mala noticia, ahora que estaban de fiesta, con el cumpleaños de los seis meses. En lugar de negar lo publicado (o intentarlo) con argumentos, lo negaron escupiendo insultos. Silvia, como muchos sabrán, ha toreado en peores plazas, así que…

Los de Valcárcel se han vuelto a equivocar. Ya metieron la pata nada más abrir, cuando prohibieron la entrada a los periodistas y plantearon poner un horario de visita para la prensa. No es que queramos que nos mimen, que nos agasajen. Aceptamos las críticas, incluso que nos llamen manipuladores (lo dicho, son gajes), pero que no nos ataquen. Ojo, tampoco les amenazamos con que si nos tratan mal iremos a por ellos. Pero es puro sentido común. Ellos lo saben, si no no tendrían un gabinete de prensa.