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-“¿El herido?” – “Al aparato”

2011 noviembre 22
por Miguel Domingo García

Es fascinante la manera en que muchas veces llegas a una historia.

Ayer, por ejemplo, conseguí hablar con un tipo al que le metieron un tiro en la nuca mientras intentaba robar en una finca de Setenil. He llamado a su casa, al fijo, he preguntado por la familia de Juan Du. y me ha dicho: “Soy yo”. “¿Quién, el familiar de Juan?” “No, soy Juan D.”.

En esos momentos se enciende la luz. Como andes despistado, pierdes el tren. Procuré mantener la llamada el máximo tiempo posible. Que largara. Además, él estaba dispuesto a hacerlo. No ocultó que intentó robar en la finca, aunque atribuyó el disparo a una compra frustrada de unas tierras.

¿Y la herida? “Por un milímetro no me quedé en el sitio. Andé (sic) unos doscientos metros echando un borbotón de sangre”, me contó.

El hombre hablaba con toda naturalidad, sin ocultar que estaba robando. Supongo que el hecho de que le denuncien por un asalto a una finca abandonada se la pela. ¡Pero es que le han pegado un tiro en el coco y ha sobrevivido! Yo no estaría, precisamente, como para coger el teléfono. Además, en estos casos, yo habría puesto al que disparó vestido de limpio, de hijoputa para arriba, pero al hablar conmigo no soltó ni un insulto cuando se refirió a él. Como mucho, dijo que era un enganchado.

A veces llamas a cualquier sitio para que te confirmen si alguien se ha roto un tobillo o chorradas por el estilo, y te ponen mil pegas. Otras veces, como esta, todo es tan fácil que mosquea.