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Ganan los egos

2013 enero 29
por nagrafojo

Los tiempos están cambiando y las modas carnavalescas también. Reconozco que soy partidaria de la evolución y de los cambios porque son la piedra angular para construir un Concurso de futuro, actual y acorde a la época que estamos viviendo. Sin embargo, hay modas que ni comparto ni entiendo. Me está ocurriendo con la modalidad que levanta más pasiones, la de la comparsa, donde los egos de sus autores se anteponen año tras año al mensaje que deben transmitir sus agrupaciones. Antes era cosa de dos, ahora forma parte de la mayoría. Lo dicen las estadísticas. Siete de las once primeras comparsas de la clasificación del jurado de LA VOZ, se han cantado a sí mismas. El primer pasodoble del grupo, que antes servía para presentar la idea a través de algún piropo-poesía o criticar algo acorde al tipo, ahora se ha convertido en un «yo, mí, me, conmigo». Evidentemente, parte de la culpa de esta tendencia la tiene el público, por vitorear este tipo de coplas, y, por supuesto, el jurado, que cuando dan a conocer las puntuaciones, se descubre que son las letras más personales y morbosas las más valoradas. Si a esto le añadimos el «metacarnaval», el recurso literario más utilizado en los repertorios que se presentan hoy en día en el Gran Teatro Falla, llegas a la conclusión de que resulta muy complicado rellenar un CD para escuchar en el coche coplas que perduren, al menos, durante el año en curso. No hay mejor ejercicio para curarse de esta enfermedad ególatra que volver a escuchar uno de estos pasodobles de presentación cuando llega el mes de junio. Entonces tendrán que plantearse si vale todo por un simple momento de palmas enfervorizadas. Eso sí, lo mismo les valió para llevarse un premio.