Jordi Évole, alias “El Follonero”. Yo a este chico no le daba un Ondas. Me parece poca cosa. Vi repetido su programa sobre el mundo etarra no sé ni cuantas veces. Sinceramente, él solito (y su equipo, claro está) le dan un significado distinto a la palabra periodismo. Muestras las dos caras (o tres, o cuatro) de ver una misma realidad y eso le da un valor que pocos son capaces de conseguir en este mundo tan encajonado a una visión estricta.
Hoy he vuelto a ver su programa de ayer. Me parece tremendo. El programa. Lo del tal Cayetano me parece de juzgado de guardia. “Los jóvenes andaluces no tienen ganas de progresar.” Para cortarse las venas. Claro que no hombre, como van a tener ganas de labrarse un futuro mejor, como el suyo. Con la de hambre que ha pasado este hombre, las necesidades que ha sufrido, la pobre enseñanza que ha tenido. Bueno, en esto último no me equivoco. Hay que ser un tanto inculto y analfabeto, por mucho que se lea, para definir a toda una población como vaga por naturaleza. Claro, él es madrileño. Sería injusto definir a toda la población madrileña de más de cincuenta años como chulos y prepotentes. Yo soy andaluz, y como muchos andaluces, tuve que salir de mi tierra para encontrar un futuro en Ibiza. Tampoco tenía ganas de progresar. A diferencia del protagonista, yo no tuve a mamá detrás ni un apoyo económico sin límites. Ni siquiera un título nobiliario. De FP todo lo más.
Tal vez este señor olvida que mientras el montaba a la edad de cinco años, otros, con cinco años, limpiaban sus caballos y sus cuadras. Ya entonces supongo que no tenían ganas de progresar. Además, la tierra es para quien le saca rendimiento. Curioso. No sé qué hacía entonces en manos de una familia en la que se llevan produciendo pérdidas desde hace algunos años, palabras del señor. Pero para eso están las ayudas de la Comunidad Económica Europea. Perfectamente justificadas.
También resulta curioso que en sus empresas hubiese un 30% de contratación falsa. Nadie hace nada a cambio de nada. ¿Qué ganaban entonces estas empresas? Mal huele.
El final de la entrevista ya es de traca. A este señor le gustaría vivir en la Edad Media. En aquella época las cosas se hacían de otra forma. Igual le hubiese gustado vivir treinta años antes. Su familia también vivía de otra forma. Aunque yo sinceramente tan sólo le deseo que hubiese nacido hace veinte años, pero en una familia humilde. Que hubiese visto un caballo desde donde mejor se ve, desde abajo. Estoy seguro que igual tampoco tenía “ganas de progresar”.

