Ibiza. Dos años despues vuelvo de Mallorca

Vaya como me encuentro la isla. Ayer por la tarde llegué desde Mallorca. No se cómo narices cabe tanta gente en el aeropuerto. Con lo tranquilito que estaba el de Mallorca, ha sido pisar tierra, recoger la maleta (abusivo lo de las compañías aéreas con el equipaje), y salir esquivando una cola más grande que la terminal. Pones un puesto de churros gratis y seguro que hay menos cola que para pillar un coche de alquiler.

La parada de taxis está en el mismo lugar. Los taxis no. “Hoy anunciaban huelga de taxis, pero no aquí”. Ni huelga ni leches. Los taxis llegaban con cuentagotas. Pues al autobús. Hora y media. Pensaba que iba a dar una sorpresa a la familia y me la he llevado yo. Antes de llegar a Eivissa hemos pillado un atasco. Un accidente estaba cortando la carretera. No parecía grave. Era una rotonda pero en esta isla nadie está dispuesto a menear el coche si no aparece la Guardia Civil. Mucho menos si encima es de alquiler. Como lo muevas prepárate a decirle adiós a la fianza.

Por fin veo el campo de fútbol y un restaurante de comida rápida, al que me niego a publicitar. Hasta los topes. Al llegar a mi barrio lo he encontrado distinto. La mayoría de los pequeños comercios o ya no son pequeños o ya no existen. Han cerrado tantos que parece otro barrio. En su lugar hay locales de empresarios extranjeros. Ahora ya no me hace falta visitar Marruecos, lo tengo justo debajo. De hecho anoche se escuchaban los gritos del partido de fútbol y os aseguro que no eran alemanes.

No entiendo como en plena crisis emigran los españoles y se queda media África. Quizás estén más acostumbrados que nosotros a estos menesteres.

Visita a la familia (ahora sé que sentían nuestros ancestros al volver de Alemania) y a despertar un piso cerrado dos años. Vuelvo para quedarme. En pleno mes de Julio. Quizás esta ya no sea la Ibiza que yo esperaba encontrar. En un rato me iré a la playa. Espero que aún no hayan cambiado el horizonte por un par de plataformas petrolíferas.  Si no están, prometo intentar que no las pongan. La isla ya ha cambiado lo suficiente y no tengo ninguna intención de volverme a Mallorca. Prometo contar más.

Buenos datos para el agosto en Ibiza

Casi estamos haciendo aún balance del mes de agosto en las islas cuando ya nos aparecen los primeros datos. La ocupación hotelera ha llegado al 95%. Es un dato mucho más que aceptable teniendo en cuenta la situación económica en que se encuentra el país. Las buenas noticias por fin han llegado a un sector que llevaba todo el año resintiéndose con la falta de vuelos y barcos.

Han sido varios los factores que han mejorado este porcentaje de ocupación, paupérrimo durante los meses invernales. Para empezar, la entrada de vuelos de bajo coste procedentes de varios puntos de la geografía europea. En cierta medida, es un factor preocupante. La llegada de turistas de “bajo coste” implica una escasez económica del turista medio. No sólo de vuelos vive la isla y sectores como el alquiler de coches se han visto afectados. La consecuencia directa ha sido el overbooking que han sufrido algunas compañías en los vehículos más baratos. En cambio, los coches más lujosos se han quedado en su mayor parte en los garajes.

No se ha notado en exceso la llegada de turistas por líneas regulares. En cambio, el aumento de cruceros que han empezado a llegar a puerto ha disparado los alquileres de autobuses contratados para realizar rutas turísticas por la isla.

Adaptarse o morir. Son nuevos tiempos desde luego para el turismo. Ibiza se encuentra en ese punto medio en el que puede derivar hacia un turismo económico o dispararse hacia un turismo mucho más selectivo. La diferencia es más que importante. Mientras en el primero se aseguran muchos puestos de trabajo, poco especializados y mal pagados, en el segundo la especialización en el servicio es la base del sistema. Y esa especialización se paga aunque la cantidad de puestos de trabajo se vea reducida drásticamente.

Estamos al borde del punto de no retorno. O nos unimos a la España en declive, o nos subimos al carro del lujo. Aunque conociendo los grandes capitales de la isla, va a ser más de lo primero que de lo segundo.

Ibiza y sus playas

No me puedo quejar del lugar dónde vivo. Ibiza es una isla espectacular. Cada vez descubro nuevos lugares, rincones mágicos y paraísos únicos. Y con tan sólo unos kilómetros de costa. De lo que sí puedo quejarme es de sus dirigentes, con independencia (al escribir esta palabra relacionada con Ibiza habrán saltado trescientas alertas de nacionalistas, pero esta vez no va con vosotros, obsesos) de quien dirija su rumbo. Puedo admitir que estamos en una época de recortes sin precedentes. Entiendo la reducción en Sanidad y Cultura. Estoy perfectamente capacitado para asumir que hay que mejorar el sistema y optimizarlo hasta hacerlo rentable. Más o menos lo mismo que se intenta hacer cuando se privatiza algún sector. En lo que no puedo estar de acuerdo es en recortar donde se producen nuestros ingresos, porque al fin y al cabo, es una inversión.

Ibiza vive del turismo. Pero del turismo de calidad. Hemos perdido cuatro banderas azules en dos años. Recortes. Sí, pero no de nuestros ingresos. Es absurdo levantar una economía sin optimizar nuestros recursos. Eso implica no perder la calidad y competitividad, tan sólo hacer funcionar mejor un sistema. Si hay cuatro centros de enseñanza, cuatro profesores para una asignatura y cada uno realiza diez horas semanales, pues o se mueven los alumnos o se mueve el profesor y se reducen los gastos a la mitad. Esto es un ejemplo de optimización de recursos. Lo que no podemos hacer es dejar dos centros sin profesores. Pues en turismo funciona exactamente igual. De nada sirve enviar un expositor a una feria cuando no encuentras vuelos por menos de quinientos euros para llegar a la isla, como ha sucedido este invierno pasado. Dejaos de ferias y promociones absurdas, de competencias de taitantas administraciones para vaciar un cubo de basura o limpiar los bosques. Aquí lo que sobran son aprovechados e ineptos. Más de cincuenta playas espectaculares y seguimos funcionando como la España de los 50.

Ibiza se tiñe de guiris

Ayer se produjo una de las grandes aperturas de las discotecas de Ibiza. David Guetta hizo pleno con su magia, como siempre. O al menos eso me cuentan por las redes, porque a mí lo único electrónico que me gusta en música es el sonido del microondas después de calentar el café. Aunque lo realmente relevante es la gran cantidad de guiris que están asomando las cabezas por la isla estos días. Los hay de todas las razas, naciones y colores. En honor a la verdad, veo muchos asiáticos pero no sé si vienen de vacaciones o a montar un chino. Esta mañana me he cruzado con un grupo de ingleses (en Ibiza ciudad los ingleses suelen comportarse, al menos hasta las horas en que yo estoy despierto), otro de alemanes tipo Franckfurt con pan incluido, tres holandeses, dos italianas y catorce franceses sexagenarios en motocicleta. Y sólo he andado unos cientos de metros. Podría haber sido mucho peor.

Ya hay gente bañándose en las playas. El 95% son guiris, el 4% niños, y el 1% algún español, del norte, por supuesto. Porque el agua está tan fría que el fin de semana pasado conseguí meter hasta las rodillas nada más. Pero estos tres grupos parece que son más inmunes al frío. Debe ser la genética, porque a mí a esa temperatura se me encoje todo por dentro… y por fuera. Mucho palmito tostándose en las hamacas si que hay. Algunos incluso duermen la mona opositando a un cáncer de piel. Pero en Ibiza parece que ni el sol hace daño (mentira cochina) y ya se aprecian las primeras gambas de dos patas caminando por la sombra, o saliendo al atardecer. Hay tres maneras de diferenciar a un guiri de un español. La primera por las sandalias con calcetines. La segunda por el rosado salmón que lucen. La tercera por la puerta del hotel por la que entran. Los españoles entran por la puerta del jefe de personal buscando trabajo. Triste.

Ibiza y su 15-M

No me considero una persona especialmente lista, vaya por delante. Si me tuviese que decantar, incluso diría que tirando a algo bastante torpe para según que cuestiones. Lo que sí me gusta es intentar de llegar a soluciones a través de razonamientos. Ibiza celebrará mañana su 15-M. Ya tuvimos un adelanto el pasado sábado, con manifestación incluida por las calles. Pero no lo termino de entender. Se protesta contra el sistema, de acuerdo. Pero me enseñaron hace mucho tiempo que para un problema siempre hay que buscar al menos tres soluciones. Y yo no termino de enterarme de que soluciones son estas. A ver. Estamos inmersos en una crisis de las más duras que se recuerdan, perfecto. Nuestra sociedad exige cambios, perfecto. ¿Y ahora qué?

Algunos piden una democracia más para el pueblo. Si la democracia fuese para el pueblo (en general) el Sálvame sería el partido más votado. Y creanme, no voy a dejar mi destino en manos de ningún presentador de televisión para acabar votando si censuramos el último vestido de A-gata-s Ruiz. ¿Tomemos una decisión económica? Dinero para todo el mundo, está claro. Y entonces nos vamos a los chinos y nos dejamos el sueldo en productos de Taiwan. Y le explicamos después a las ferreterías, tiendas de regalo, de bolsos, de zapatos, de plásticos y envases, de electricidad, de antena, de coches, de LOROS!!! (que venden hasta jaulas los tíos) que tiene que cerrar su negocio y seguir pagando un salario justo a los trabajadores porque así lo ha decidido el pueblo. Y a los médicos, profesores, cuerpos de seguridad del estado y funcionarios les pagamos con tappers, cables variados, papel de regalo, libretas, bolsos, mochilas y cañas de pescar. Vamos, que menos sueldo para los ministros y más repartir entre la población. Yo tengo otra propuesta. Vayanse a la empresa privada. Busquen el mejor economista que sean capaces de encontrar. Denle un cheque y que ponga la cifra. Echen a la calle a todo aquel que no sirva y si el economista no cumple con sacar a España de la crisis, no le paguen. En cuatro años somos potencia mundial. Dejen al frente de nuestro país a quienes no son lo suficientemente buenos para ganar más dinero en la empresa privada que en su silla de ministro y sigan mirando como nos va.

Ibiza, la lengua no se impone

Me he parado a ver hoy la prensa local y resultan curiosos los resultados de las últimas encuestas sobre educación que aparecen. Las encuestas no dejan de ser un barómetro al fin y al cabo, y éstas en concreto se basan en los alumnos de cuarto de primaria. En Ibiza y Formentera resulta que han mejorado en asignaturas como castellano e inglés colocándose a la cabeza de las Baleares. En cambio, en catalán se han colocado a la cola. ¿Es que ha cambiado la política educacional? Para nada. La imposición del catalán incluso entre las reuniones entre padres y profesores sigue estando al orden del día. No importa si en la reunión hay de todo menos catalanoparlantes. A los hechos me remito. En la última charla del curso la profesora, recién llegada de Palma, nos estuvo hablando en castellano durante un buen rato. Normal cuando delante tienes dos padres ibicencos y siete repartidos por el territorio nacional. El resto, hasta once, de procedencia rumana, marroquí, india y sudamericana. Y así siguió hasta que entró la directora del centro y le hizo hablar en catalán durante el resto de la reunión. Así que si quieres enterarte de la educación de tus hijos, no aprendes primero educación tú, aprende catalán.

Pero la lengua no la imponen las instituciones. Son la evolución natural de un pueblo. Puedes aprenderla, pero no puedes imponerla. Hace unos días caminaban delante mía un padre y su hijo. Ambos de origen árabe. Mientras el padre le estaba metiendo una sonora bronca en marroquí, su hijo se justificaba en un perfecto castellano. Resultaba más que llamativo, porque de castellano en el colegio se aprende bien poco. Si hubiese respondido en el idioma paterno no le hubiese dado más importancia. Si lo hubiese hecho en catalán, cosa que por la edad, domina perfectamente, tampoco. Pero lo hizo en castellano como bien podría haberlo hecho en inglés, porque en el colegio no se dan muchas más horas del primero que del segundo. Pero en Ibiza, los niños hablan castellano por la calle, en el patio, entre ellos. Y por mucho que te empeñes en pasear durante el recreo para castigar a quienes lo hablen, a la vuelta de la esquina volverán a utilizar el castellano. Porque son niños. Y ya sabes lo que ocurre cuando a un niño (o a un adulto) le impones algo. Acaba odiándolo.

Desde Ibiza, la crisis verde

Desde que España es España, pocos han sido los monarcas o regidores de este país que no han querido o sabido disfrutar de la caza. Un deporte, o no, que ha cautivado a no sólo a la clase más pudiente. El hombre la lleva practicando desde que se puso a andar a dos patas. Sin embargo, en los tiempos que corren, parece que hablamos de un acto asqueroso y repulsivo que va contra natura. Existe una corriente “verde” que defiende a capa y espada cualquier acto de “crueldad” contra los animales. En Cataluña ya han conseguido que no se puedan ver los toros.

Ayer mismo vi el anuncio de una actriz que es vegetariana. Es vegetariana para ser actriz. Y los demás debemos hacernos vegetarianos para salvar el mundo, porque la industria cárnica contamina mucho. Si después te montas en un Jet privado que contamina más que cuatro vuelos comerciales juntos, no pasa nada. O si te compras un yate de lujo y lanzas al mar una cantidad indecente de contaminación, pues tampoco. Si la gente se muere de hambre en medio mundo, pues es su santo problema, porque estos “verdes” defienden animales y el hombre, no lo es. O si. Desde su punto de vista, acomodado, los visitantes de Botsuana no pueden emplear el exceso de población de elefantes para crear una industria turística y generar riquezas, porque eso está feo. Los brasileños no pueden talar medio amazonas, porque es el pulmón del planeta. Pero ellos se pueden limpiar el trasero con papel absorbente de cuatro capas, con los dichosos elefantes pintados, por el precio por el que una tribu come en África un día entero. Para mí estos verdes no son tan verdes. Son productos de un acto mental llamado remordimiento, aplicable al resto del planeta. Cuando alguien vive con todos los lujos y comodidades que ofrece una sociedad moderna no tiene ni el derecho ni la capacidad moral para criticar como se gana la vida cualquier persona cuyos recursos están limitados a ver morir a sus hijos de sed, hambre, enfermedad curable o a manos de algún jefecillo de la guerra. Y mientras ellos sigan mirando a un lado, yo comeré entrecot a la pimienta.

El mercado inmobiliario en Ibiza

Ibiza es una isla complicada, para que nos vamos a engañar. Y el mercado inmobiliario es único. Supuestamente estamos en plena época de crisis, un espacio-tiempo dónde nadie tiene un duro y todo el mundo llora por los rincones. Pues bien, hoy vienen una noticia en uno de los diarios locales. La cantidad de hipotecas firmadas en Ibiza y Formentera ha caído un setenta por ciento respecto al año anterior. Hasta aquí todo entra dentro de la lógica. Pues que alguien me explique como la venta de viviendas ha subido más de un cinco por ciento. Fácil. Dos más dos cuatro y alguien se está llevando cinco.

El mercado inmobiliario en Ibiza es un tanto peculiar. Para empezar por la falta de suelo urbanizable. Aquí no te puedes ir a construir a treinta kilómetros de un núcleo urbano porque tendrías que edificar en el agua. La carencia de suelo es tan preocupante que la propia ciudad de Eivissa tendría que modificar varias leyes para construir dentro de su propio municipio. Comprar simplemente un terreno con derecho a sembrar patatas significaría años de intenso cultivo para tan siquiera pagar una pequeña parte de su valor. Así que visto lo visto, los pocos lugares que quedan por construir se cotizan a precio de oro, o gasolina, que para el caso es lo mismo. Con un precio tan alto tan sólo son viables pisos de alta gama. Casas de lujo cuyo valor debe superar en cualquier caso las seis cifras. Y claro, para este tipo de viviendas no se va al banco a pedir una hipoteca. Todo lo más realizas una transferencia. Para las viviendas de segunda mano no hace falta tanto dinero. Bastará con acudir a cualquier grupo de inversores dispuestos a hacerse cargo de un piso a punto de embargar. Aunque esto ya se parece más a España. Y aquí capital en pocas manos, sobra.

Ibiza-Madrid. Manos arriba, esto es un atraco

Estoy nerviosito perdido. Como si se jugase el gran derbi en la última jornada y la liga estuviese en juego. Máxima tensión. Pero no se piensen que me espera un gran evento, no. Estoy nervioso por ver el resultado de la impresionante multa que se van a llevar las compañías aereo-atracadoras que conectan Ibiza con Madrid, Barcelona y Valencia. Tras el cierre de Spanair, después de una semana en la que se estuvieron aplicando las tarifas de “rescate”, resulta que los precios han ido subiendo sin comerlo ni beberlo hasta un 150 por ciento. Y todas juntitas. Como si hubiese habido un enorme maremoto que se hubiese llevado Ibiza doscientos kilómetros más “pallá”. Si esto no es un pacto de tarifas, que venga Dios y lo vea. Lo más sangrante es que estas líneas están declaradas como obligación de servicio público. Algo que las compañías han decidido pasarse por el vello…púbico.

 Aumentos exagerados entre Ibiza, Madrid y Menorca

Antonio Deudero, director general de puertos y aeropuertos, consideró como “aumentos exagerados en los precios” señalando que en Menorca el precio llegó a subir cinco puntos. Vamos, que viajar a la hermana isla costaba cinco veces más. Y todas las compañías disimulando. Que si el aumento de coste, los beneficios, el barril de crudo. Y la cara tan dura que tenéis. Pero tranquilos. O no. Porque no hace apenas nada a las navieras las multaron con 54, (CINCUENTA Y CUATRO, abusadores) millones de euros por pactar los precios para dominar el mercado del mar. Ahora toca ver como van a bajar los precios, sí o sí. Mucho más cuando entren en acción Iberia Express y Ryanair. Maldita la hora en que las instituciones decidieron no seguir financiando los vuelos a esta última empresa durante el invierno. El resultado de tanto abuso: pérdidas de miles de turistas durante el invierno. Nosotros, los residentes, lo de siempre. Hartos de vivir en una isla al compás de cuatro caraduras.

Ibiza. Nominada una pagina no oficial

De las pocas buenas noticias que se suelen ver por Ibiza últimamente, una si que podemos destacar. La nominación para un premio de una web no oficial de Ibiza. La “otra” últimamente parece más una sucursal de Mucho viaje. Con decirle que la palabra cultura se reduce a un pequeño enlace más escondido que una gamba en una paella del ayuntamiento. Pasta, que es lo que interesa. Parece mentira que una web con infinitamente menos recursos sea capaz de publicitar más la cultura ibicenca que los organismos oficiales. Pero no se preocupen, que no les va a dar ni una pizca de vergüenza. ¿Quieren un pequeño ejemplo? En la página principal nos encontramos anunciado el cuarenta aniversario de la moda Adlib (pasta), la vuelta a Ibiza en Mountain Bike (pasta), la Ibiza Ultra Team (pasta), la Ruta de la Sal (pasta), la ruta del Pintxo ¿Mande? El ciclo de conferencias de empresas de turismo de Santa Eulària, noticias (sobre pasta) y por supuesto la oferta gastronómica, náutica y musical (pasta, pasta y más pasta). Aquello de la Ibiza Patrimonio de la Humanidad ha quedado para los tontos que pretenden hacer de la isla un lugar conocido por su cultura, sus monumentos, sus torres de defensa, sus iglesias fortificadas, blancas y encaladas.
Da asco, pero es lo que hay. Aquí la cultura se entiende como ser capaz de reconocer los billetes del mundo. Ibiza si que debería ser nombrada Patrimonio de la Humanidad por su olfato para el papel moneda. Después, estos mismos políticos vendrán a hablarnos en catalán para reivindicar su cultura. Esa misma que apedrean cerrando sus museos. La misma que esconden de su página oficial porque la cultura no da pelas.
Al menos sabemos que existe una página que si ofrece una amplia variedad de turismo cultural. Y sin ser su obligación, no como otros. La encontrarán por solo Ibiza y ha sido nominada en los Awwwards, dónde podrán votarla. Por mi parte, el voto ya es suyo.

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