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Pijoflauta vs perroflauta

2012 mayo 15
por ccherbuy

En algunos libros de Historia se puede encontrar una breve referencia, como si el enfrentamiento no hubiera sido crucial para entender lo que ocurrió con España, quizás porque franceses y alemanes no quieren reabrir viejas heridas y perder su poder, o que sea puesto en duda.

Hace más de un siglo surgió un movimiento de indignación en cada rincón de España. La crispación por la situación que padecían los españoles hizo que cada vez tuviera mayor éxito. Fue entonces cuando apareció con fuerza otra tendencia los ‘pijoflautas’. Según los textos era la forma en la que los insurgentes (que ya eran conocidos como ‘perroflautas’) denominaron a aquellos que se ampararon tras la bandera de la cordura, por encima del movimiento que amenazó con destruir el país, ya que no daba seguridad a los mercados en plena recesión, ni confianza a los gobiernos exteriores, lo que elevaba a cifras históricas la prima de riesgo.

Los pijoflautas salieron a la calle al grito de “no nos representan” y no dudaron en acudir a las plazas que fueron ocupadas sin consentimiento de las autoridades competentes. Decidieron movilizarse al no entender las protestas ante un Gobierno que tomaba las decisiones más adecuadas para la ciudadanía.  Todo lo contrario de los planteamientos de los perroflautas, que consideraban que se violaban derechos que se habían tardado años en lograr.

Surgieron graves enfrentamientos con resultados inverosímiles. Unos decían que estaban dirigidos por la derecha y otros por la izquierda, el primer debate de lo que hoy es un derecho por encima de la libertad de expresión o pensamiento, el derecho a ser manipulado por un grupo o persona sin ser discriminado por ello.

Los pijoflautas refutaron todas las consignas que los primeros se inventaban. Achacaban la falta de trabajo a que los otros eran unos flojos que se daban de baja, en cualquier ocasión, y por ello destruían a las empresas. Además hacían un gasto innecesarios de medicamentos y solo se preocupaban de devaluar la educación abriendo el campo a los que no quieren estudiar.

Los perrofalutas no dejaban de atentar contra el bando contrario. Cantaban que eran niños de papá y que su preocupación eran que las empresas hicieran dinero para ellos tener más. Además de denunciar que estaban a favor del despido para sanear sus cuentas e inversiones. Los otros no entendían que fueran contra las empresas si eran las que precisamente creaban trabajo y mientras ellos mantenían negocios, los perroflautas solo se preocupaban de coger ayudas sin darle valor al esfuerzo.

Los medios de comunicación entraron en escena y enaltecieron o despreciaron a unos y a otros. La única consigna que se repetía en uno y otro bando era el de no hay “pan para tanto chorizo” y eso preocupó a los políticos, que intentaron lavar su imagen apoyando a uno u otro grupo de forma pública y sin decoro. Todo ello creó más tensión en especial cuando fueron asaltados los ayuntamientos en busca de fondos y ni perroflautas ni pijosflautas encontraron un solo euro.

La situación se descontroló y España fue expulsada del Euro, según los textos de Historia, por la mala gestión de los dirigentes que hizo que los enfrentamientos se recrudecieran. España se convirtió en un escenario peligroso y el resto de grandes países quieran sacar tajada con miedo a que lo hiciera el otro. Francia financió la campaña de uno y Alemania de otro. No se recordaba otra tensión similar más allá de la Guerra Fría.

Pero entonces alemanes y franceses llegaron a un acuerdo para repartirse España. Los primeros querían por supuesto Mallorca y sus islas así como las principales ciudades de la Costa del Levante, Andalucía y Canarias. Hoy en día retiro deseado de cualquier alemán una vez se ha jubilado. Francia se quedó con todas las producciones agrícolas y ciudades del norte junto a Madrid para crear una red de distribución de alimentos. Además sus deportistas reclamaron el derecho a utilizar los tratamientos españoles para mejorar su rendimiento.

Claro que así no se cuenta en los colegios, sino que gracias a Alemania y a Francia se evitó una nueva guerra civil en España y la debacle económica, motivo por el que los españoles no se resistieron al cambio, pues el hambre pasaba demasiada factura y se quería una solución fuera ya la que fuera.